Capurganá, paraíso vírgen

En la frontera entre Panamá y Colombia, existe un lugar donde la mano del hombre apenas se percibe, y donde la naturaleza llenará tu mente de paisajes y recuerdos inolvidables.

Una ruta diferente

Cierra los ojos e imagina lo siguiente: te encuentras en una hermosa playa de fina arena coralina, bajo la sombra de una enorme palmera; el mar pinta el paisaje con todos los tonos del azul contrastando con el verde de la selva; huele a mar, a sal y a aire puro; no hay persona alguna en esta playa virgen, sólo tú, listo para sumergirte en este océano de color. ¿De qué paraíso inexplorado estamos hablando?

Nada menos que de Capurganá; a 50 minutos en avioneta desde Medellín, este hermoso paraíso es el secreto mejor guardado del Caribe colombiano.

Edén desconocido

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Capurganá ganó popularidad a finales del siglo pasado cuando miles de turistas ávidos de sol y playa viajaban la distancia que separa el poblado de Obaldía, Panamá (tras un vuelo de 40 minutos desde Panamá capital, y un viaje de 45 minutos en bote); hace unos cuantos años los viajeros se alejaron de su costa y ahora es cuando el turismo resurge gracias a sus innegables atractivos que combinan la tranquilidad y la diversión.

Este lugar es el ejemplo viviente de la unión perfecta entre la civilización y la naturaleza; sus dos mil habitantes, herederos de una cultura que combina las raíces indígenas africanas para crear un sabor puramente único, viven de la pesca, la agricultura y la hospitalidad, y son los primeros protectores de sus bosques, playas, ríos, manglares y cascadas, a las que cuidan con cariño; también son los mejores anfitriones de su tierra, recibiendo al viajero con una cordialidad y calidez asombrosas.

Lo mejor de dos mundos

Quizá te parezca complicado llegar hasta esta parte del planeta, pero estamos seguros de que te sorprenderá todo lo que vas a encontrar. Contrario a lo que podrías creer, en Capurganá existen opciones de alojamiento (hoteles y hostales y muchos lugares eco-amigables) con todos los servicios que harán tu estancia cómoda y placentera (incluso teléfono e internet, aunque lo único que no encontrarás son cajeros automáticos, así que lleva efectivo de baja denominación).

No te preocupes por la seguridad, su Centro de Salud y su Puesto de Policía están listos para ayudarte en caso necesario; y para que disfrutes en todos los aspectos, desde las compras en sus tiendas de artesanías y ropa (sin vendedores ambulantes que te distraigan de la diversión), hasta heladerías, farmacias, discotecas y más; y lo mejor de todo: ¡no más autos! Para empezar no existe carretera hacia Capurganá, y el poblado es tan pequeño que sólo necesitarás unos buenos tenis para transportarte de un lado a otro.

Caminatas verdes

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Algo hermoso de este lugar es que combina la playa con la selva del Darién; ve preparado para llenar tus pulmones de oxígeno con las largas caminatas o paseos a caballo o en bicicleta donde descubrirás riachuelos que deberás cruzar, hermosas caídas de agua, y escuchando el canto del sinfín de aves que habitan su verdor: colibríes, tucanes y hasta águilas, además de monos aulladores, micos y más.

Y no puedes perder la oportunidad de salir de pesca con los pobladores, quienes te enseñarán los mejores trucos para capturar un enorme pargo rojo que después te podrán preparar en un restaurante.

Culturas ancestrales

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Vale la pena hacer una visita a las comunidades indígenas que viven cerca del poblado; existen tours que te llevarán a conocer la vida de los indígenas kuna, antiguos habitantes de la zona y quienes le dieron nombre al pueblo y que ahora viven en las más de 300 islas del archipiélago de San Blas; obsérvalos crear maravillosas artesanías y dibujos en sus “molas” de tela, y contempla un pueblo que por milenios ha convivido con la naturaleza en armonía.

Experiencias imborrables

A diferencia de otras playas colombianas, donde el agua es turbia por los sedimentos que arrastran sus grandes ríos, el tramo de litoral entre Cabo Tiburón y Acandí se- meja un hermoso espejo turquesa; la mejor época para bucear en sus aguas es de abril a noviembre, durante

el otoño e invierno austral, ya que las olas casi desapa- recen. En el pueblo hayarás buzos certificados que per- mitirán que tu experiencia sea segura y divertida. ¿Qué encontrarás bajo las aguas? Un colorido despliegue de corales, peces de arrecife y paisajes submarinos.

Y si tienes la suerte de visitar Capurganá en abril o mayo, serás testigo de un milagro viviente de la natu- raleza. La tortuga Caná, una especie en peligro de ex- tinción, elige desde hace millones de años las playas de Alcandí (a una hora en lancha) para desovar, y ha encontrado en sus habitantes a sus mejores guardia- nes; contémplalas desde una respetuosa distancia y siéntete parte del ritual que les permite sobrevivir y aumentar su número año tras año.

Ya lo ves, este lugar tiene una magia singular que hará que olvides tus problemas y disfrutes de la vida al na- tural. Consulta a tu agente de viajes para crear tu viaje ideal a este paraíso escondido en la selva de Colombia.