Donde el agua se hizo piedra

tan sólo 70 kilómetros (unas dos horas y media) de la ciudad de Oaxaca, tras retadores caminos y con una de las mejores vistas del valle que encontrarás, se yerguen orgullosas las increíbles cascadas de Hierve el Agua, únicas en México pues curiosamente, por ellas no corre el agua ¿las conoces?

Oaxaca siempre nos sorprende con sus riquezas, y no te hablamos sólo de su exquisita comida, sino también de sus bellezas naturales. Así que cuando visites la capital, date un día para conocer una de las maravillas de la naturaleza más impresionantes y también menos conocidas de nuestro país: las cascadas de Hierve el Agua.

Dónde y cómo llegar

hierve-el-agua-6

Aunque existen algunas rutas de autobuses foráneos que conectan los poblados cercanos al parque con Oaxaca, es más práctico ir en coche, así tendrás tu tiempo en tus manos. Sal de la ciudad de Oaxaca prevenido con todo lo que necesites: gorra o sombrero, zapatos cómodos y mucho bloqueador solar, además de un traje de baño (créenos, te arrepentirás si no lo llevas). Después toma rumbo por la carretera panamericana y encamínate hacia Santa María del Tule, donde obviamente debes aprovechar para ver el legendario Árbol del Tule.

Frank Coronado IMG_9139bY de allí, dirígete hacia San Lorenzo Albarradas, más específicamente hacia su poblado de San Isidro Roaguía (has escala para ser testigo del proceso de elaboración del mezcal, ¡recomendable!); y finalmente te encontrarás ante las puertas del parque. Ten a la mano algo de cambio ya que tendrás que pagar módicas cuotas en varias ocasiones: primero por utilizar la autopista, después por ingresar al camino de terracería, y finalmente para entrar al parque, aunque el total no es mucho y la experiencia bien lo vale.

Prepárate porque tu mente será retada, primero con la carretera ya que el camino no se encuentra en condiciones optimas, especialmente en época de lluvias; y después por lo que te vas a encontrar en este lugar, donde la lógica te dirá que no confíes en tus ojos.

Congeladas en el tiempo

Hierve El Agua, Oaxaca, Mexico

Imagina un paisaje donde el azul del cielo y el verde de la sierra se encuentran, el viento te refresca del calor del mediodía, y justo frente a tus ojos distingues algo que a primera vista son dos enormes cascadas… pero al verlas más de cerca, te das cuenta de que el agua no se mueve. Esto es Hierve el Agua, un sistema de cascadas esculpidas durante cientos de miles de años por los escurrimientos de agua carbonatada proveniente de manantiales, dejando a su paso sedimentos de minerales que, miligramo a miligramo, se acumularon hasta formar las moles de 12 y más de 30 metros que tienes delante de ti. Aparte de México, sólo Turquía tiene un paisaje similar, ¡así de únicas son!

Hierve el Agua no es un destino para los que temen a las alturas, el parque se encuentra en el precipicio de la “cascada chica”, de cara hacia una barranca de más de 200 metros de altura; ésta es la sección del “Anfiteatro”, una explanada de unos 50 metros donde se encuentran los pozos naturales y artificiales que acumulan estas ricas aguas que parecen “burbujear”, probablemente por corrientes de aire en el subsuelo, y que le dan su nombre al lugar; con una temperatura de unos 25o C, estas albercas forman hermosos ojos de colores que van del miel al turquesa, contrastando con la blanca piedra para formar una vista impresionante del Valle de Tlacolula y la Sierra Mixe. ¡Date un chapuzón, dicen que estas aguas son curativas!

Si tienes buena condición física (o mucha valentía), te recomendamos contratar un guía local para que te lleve caminando o en bicicleta por los senderos hasta llegar a la “cascada grande”; si sigues caminando llegarás al fondo de la cañada, donde la vista de las formaciones rocosas será todavía más imponente, querrás tomar fotos hasta que recuperes el aliento, ¡e incluso después!

Desde antiguo

Oaxaca_Mexico_HierveElAgua_KonstantinKalishko_123rfhierve-del-agua-1

Los arqueólogos dicen que Hierve el Agua fue probablemente un lugar sagrado para los antiguos zapotecas; la simple vista del parque te puede dar una idea de por qué, ya que sus contrastes naturales (un oasis en el corazón de una seca sierra) dan la sensación de que el lugar fue puesto allí a propósito por algo o alguien.

El paso de los zapotecas por la zona hace más de 2,500 años quedó plasmado en un complejo sistema de riego, único en nuestro país y que aun en la actualidad puedes ver. Los habitantes de poblaciones cercanas construyeron aquí un sistema de terrazas y canales para cultivar en las pronunciadas pendientes de la sierra y aprovechando el agua de los manantiales; hoy en día estos sistemas cubren una amplia extensión del terreno y tú puedes visitarlos, ¿a poco no estaría genial?

Y hoy en día

Hierve-el-agua-Oaxaca-pool-Double-Barrelled-Travel

Para disfrutar de esta belleza natural con comodidad, los pobladores locales administran baños públicos, vestidores, palapas y alrededor de cuarenta puestos donde podrás degustar delicias de la cocina regional: un buen mole coloradito con arroz chepil, caldo de garbanzo espesito, un chileajo o unos tamalitos con salsa de hormiga chicatana, ¡si tienes suerte encontrarás hasta armadillo guisado!

Pregunta a tu agencia de viajes sobre opciones de alojamiento, normalmente tienen en servicio algunas cabañas para pasar la noche, o en su “Tourist Yu’u” (literalmente “Casa del Turista” en una combinación de inglés y zapoteco), en el poblado de Tlacolula; la opción más práctica es realizar este tour en un día y regresar a dormir a Oaxaca, no sin antes visitar la zona arqueológica de Mitla (pero ésta es otra historia).