El Pueblo Mágico de las guayabas

Rodeado por la Sierra Madre Occidental, entre manantiales, pinos y antiguos cerros, te encontrarás con Calvillo, Aguascalientes; visita esta vibrante ciudad que es mucho más grande que la suma de su naturaleza, cultura, tradición y atractivos.

Vieja tradición

El pueblo de Calvillo se encuentra en la parte suroeste de Aguascalientes, justo donde el estado limita con Jalisco y Zacatecas; desde hace siglos los indígenas nahuas se habían establecido en esta zona, en el pueblo de San José de Huejúcar (que significa “lugar de sauces”, y al observar su territorio puedes entender perfectamente por qué ya que estos árboles dan sombra a sus áridas tierras a toda hora).

Fue en 1771 cuando don José Calvillo, dueño de la Hacienda de San Nicolás, donó parte de su territorio para fundar el pueblo, que primero fue llamado “San José del Valle de Huajucar” y posteriormente se llamó Calvillo en honor de su antiguo benefactor.

¿Y cuál es la magia?

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Calvillo entró al programa de Pueblos Mágicos de la Secretaría de Turismo de México en 2012. Este programa busca distinguir a poblaciones que tienen un atributo destacado y difícil de encontrar en otro lugar: historias, símbolos, hechos trascendentes, manifestaciones culturales y todos esos detalles “mágicos” que llegan a hacerlos únicos.

Calvillo tiene eso y más. No sólo es un poblado con una rica historia, sino que ha conservado la magia y el sabor de su vida anterior en la actualidad, diferenciándose de las ciudades y pueblos que lo rodean y que hacen que valga la pena que lo visites; puede ser que seas amante de la naturaleza, de la historia de México, de los variados paisajes de nuestros campos o simplemente eres fan de las guayabas o los deshilados (es la capital mundial de esta fruta y algunas de sus huertas tienen árboles de más de 100 años que todavía producen deliciosos frutos, además de que es considerado la cuna del deshilado, con artesanos que de verdad crean obras dignas de museos), aquí podrás llegar de paso en tu viaje a Aguascalientes, o disfrutarlo como un destino en sí mismo.

Naturaleza campirana

En Calvillo y sus alrededores te encontrarás con paisajes que bien podrían formar una postal del siglo pasado: amplias llanuras y terrenos escarpados que se colorean por las flores silvestres en primavera; ríos de agua fresca y limpia que surcan la tierra color mostaza; cañones, presas y sierras que le ponen sabor al paisaje, ¿te imaginas?

El hermoso Cañón y presa de Malpaso es uno de los principales atractivos de la Sierra del Laurel; imagina un conjunto de peñas de 50 metros de altura entre las que se enclava la presa que originalmente formaba parte de la Hacienda de El Sauz. Come ricos mariscos en alguna de sus fondas o visita su balneario, relájate en sus cabañas de estilo rústico, o renta un kayak; si andas de espíritu aventurero puedes acampar allí, o realizar ciclismo y senderismo y disfrutar del aire libre durante todo el año.

Cerca de allí se encuentra la Presa la Codorniz, que contrasta el azul de sus aguas con el verde del paisaje y el castaño de la sierra; y más hacia el norte te toparás con la Sierra Fría, formada en su mayoría por enormes bosques de pinos y otras coníferas. Si eres apasionado de la geología te encantará visitarla pues dentro de su territorio se encuentra la ex hacienda de La Labor y varias minas de ágata de fuego y dentritas.

Y también historia

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Otro viaje obligado que puedes realizar en un viaje corto es la visita a El Tepoztán, un área privada donde te encontrarás con pinturas rupestres de distintas culturas y civilizaciones prehispánicas; para llegar a ellos, deberás cruzar una cañada entre manantiales que cambian de color; también cerca podrás encontrar la hermosa cascada de Los Huenchos, de más de 70 metros de altura, y la Peña Colorada, un enorme monolito color terracota de más de 50 metros, ¡prepárate para que el cuello te duela al voltear tan arriba!

Y si quieres viajar un poco más, toma camino hacia la Sierra del Laurel, donde encontrarás kilómetros y kilómetros de lomas verdes, riachuelos y cerros. Pasa por la Presa de los Alamitos, el Árbol del Hongo, la Ciénega de Quijas, la Cueva del Padre y muchos otros lugares que constituirán paisajes que se grabarán en tu memoria.

Fiestas del color

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Si el aspecto cultural es el que te llama la atención, entonces debes vivir las festividades que a lo largo del año le dan sabor a la sierra de Calvillo.

Como puedes imaginarlo, su principal fiesta debía girar en torno a la guayaba. Y efectivamente, la Feria de la Guayaba se lleva a cabo desde hace más de 60 años a inicios de cada diciembre, siendo el día 12 de este mes uno de los más celebrados por propios y ajenos. Si eres amante de esta fruta te volverás loco con todas sus exposiciones comerciales, agrícolas, gastronómicas, artesanales y artísticas para todos los gustos, y si no, ¡también pasarás un excelente rato!

Si deseas hacer turismo de recogimiento, el ícono religioso más importante de la región es el famoso Señor del Salitre, ¡pero representa mucho más que eso! Es parte esencial de la esencia de su pueblo y aparece una y otra vez en las historias que los locales pueden contarte cuando platiques con ellos. Cuenta la leyenda que durante la guerra Cristera, el Cristo del Salitre de la parroquia del mismo nombre permaneció intacto a pesar de los maltratos de los militares, y su figura es sumamente milagrosa; durante el jueves de Asención celebran su fiesta y llevan a cabo una procesión con el Cristo en brazos por las calles principales del pueblo, en las que las casas se adornan de color blanco y rojo y podrás observar altares vivientes que representan pasajes bíblicos. Además, ¿sabías que su cúpula es la segunda más grande de toda Latinoamérica? ¡Habrá que comprobarlo!

Y para el recuerdo

A estas alturas ya te diste cuenta de que si viajas a Calvillo, será obligado regresar con tu maleta llena de artículos deshilados; te aseguramos que las prendas que compres allí no las encontrarás ni en las boutiques más exclusivas. Pero no dejes de llevarte una vela artesanal (producen muchas y de todos los colores y tamaños), una hermosa ágata de fuego que iluminará con ardientes colores el lugar donde la coloques, o bisutería orgánica producida con semillas, plumas y frutos secos (sí, como la guayaba, pero también con naranjas, duraznos, fresas y más).

Calvillo es un lugar que con su sencillez y sabor de antaño te llenará de nostalgia y sabor a guayaba, ¿qué esperas para visitarlo?