La otra república checa

Más allá del reloj astronómico de la Ciudad Vieja o el Niño Jesús de Praga, este país reconocido como Patrimonio Europeo por la UNESCO tiene un sinfín de actividades que te llenarán de emociones, conocimientos si te atreves a descubrirlas.

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Cuando volvemos los ojos al Viejo Continente, tenemos en mente ciudades y países “icónicos” o repre- sentativos de lo que nosotros consideramos es Europa, y en ocasiones englobamos una posible visita basados sólo en estereotipos. Pero, ¿y si buscamos un poco más allá? ¿Qué tesoros encontraremos si salimos del camino trazado y nos atrevemos a explorar?

La República Checa es un país donde la historia y los recuerdos caminan de la mano con la vida moderna, y ofrece experiencias que te llenarán de adrenalina, te relajarán, te llevarán literalmente al pasado o sim- plemente te sorprenderán, ¿te animas a explorarlas?

Capital con legado

En Praga, la capital del país, los edificios monumentales conviven en armonía con su glorioso pasado; su legado medieval se refleja en joyas del románico y el gótico, y conforme fueron pasando los siglos aparecieron obras barrocas y modernas, resultado de culturas entremezcladas que le dan un aspecto muy especial a la ciudad. Por supuesto, debes admirar el majestuoso Puente de Carlos, su enorme Palacio Real y la Catedral, la Iglesia del Niño Jesús de Praga, la Ciudad Vieja, la Plaza de San Wenceslao y muchos otros puntos interesantes, pero también vale la pena que te adentres en Josefov, el Barrio Judío, donde podrás visitar el famoso cementerio y sus sinagogas medievales, una vista única en Europa.

Nunca olvidar

Theresiendstadt, o Terezín, es una pequeña fortaleza situada a unos 60 kilómetros de Praga. Fundada en el siglo XVIII por José II, se recuerda su nombre porque en junio de 1940 la Gestapo tomó el control de la ciudad, instalando una prisión allí y convirtiéndola en un gueto amurallado al año siguiente. Por fuera era una hermosa ciudad donada a los judíos para sobrellevar la guerra; por dentro, escondía un campo de exterminio en el que murieron más de 33 mil personas. Hoy, esta ciudad a escala está abierta al público para honrar a las víctimas del Holocausto y no permitir que su historia se olvide.

Vuelve a la Edad Media

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En el verano, Bohemia y Moravia se llenan de malabaristas, caballeros y doncellas; los herreros forjan espadas para las batallas, la cerveza corre y se vive un ambiente de expectación. ¡Han llegado las fiestas locales! Precisamente este año se celebra el 700 aniversario del nacimiento de Carlos IV, su rey más famoso y bajo cuyo mando las tierras checas crecieron enormemente.

Disfruta de las Fiestas Rústicas en la plaza barroca del pueblo de Holašovice, que se llenará de puestos con cuchilleros, leñadores, forjadores de monedas, ceramistas y artesanos, o atrapa un pez con tus propias manos en su estanque. Mientras tanto, en Olomouc las fiestas barrocas se celebran con óperas, visitas temáticas y talleres de arte para niños. Aprovecha para visitar su convento y universidad, su Columna de la Peste y el Museo de la arquidiócesis. Y por su parte, los habitantes de Loket también le rinden homenaje a Carlos IV, y en su castillo medieval representan combates de esgrima, mercados de época y música medieval, bueno, ¡hasta una taberna van a montar!

 

Vive la adrenalina

El verano también es época de emociones extremas en este país, así que prepara los binoculares y practica tus mejores porras para apoyar a tu favorito en el sinfín de eventos automovilísticos que se dan cita en sus ciudades. Si eres fanático de las carreras, visita Brno y sé parte del Grand Prix de motociclismo en el circuito de Masaryk. Pero si prefieres los vehículos de cuatro ruedas, en Zlín se lleva a cabo el Campeonato Europeo de Rally organizado por la FIA, ¡en plena calle! Y si te quieres ir a lo grande, las carreras de camiones en el autódromo de Most te harán gritar a todo pulmón, ¿te imaginas?

Ahora que si lo que estás buscando es regresar al pasado, en Jeseník se lleva a cabo un concurso de coches clásicos y sus calles se llenarán de museos al aire libre y exposiciones para que admires estas joyas del pasado, ¡imperdible!

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Séptimo arte

Los cinéfilos de corazón saben que en República Checa se llevan a cabo varios festivales de cine a lo largo del año.

¿Quieres matar dos pájaros de un tiro conociendo un país lleno de castillos y palacios, y además tener la oportunidad de encontrarte con tu estrella favorita? Entonces asiste al Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary, donde además de disfrutar de sus relajantes balnearios termales, podrás ver unas 200 películas y toparte con estrellas de la talla de John Malkovich, Judi Dench, Susan Sarandon o Leonardo DiCaprio, por nombrar algunos. Y en esa misma ciudad se lleva a cabo el festival internacional de cine de turismo más antiguo del mundo, orientado a documentales y spots que promocionan el turismo internacional, así que podrás viajar por el mundo ¡sentado en tu butaca!

Pero si lo que buscas es mantenerte al corriente de la vanguardia fílmica, pero no te gustan las multitudes, en- tonces el Festival de Cine sin competición de la Escue- la de Cine de Veano en YherskéHradiště es ideal para ti (aprovecha para dar el tour por la región de Moravia del Sur, tienen excelentes rutas ciclistas y tours del vino in- creíbles, ¡no te vas a arrepentir!).

Trato real

En ocasiones simplemente necesitamos relajarnos y dejar todos los problemas atrás, y los spas checos son una excelente opción para hacerlo y de paso conocer ciudades históricas con ambientes increíbles.

Prepárate para disfrutar de los tratamientos hidratantes con algas de Třeboň en Berta, saldrás con diez años menos encima; si buscas sólo lujo y comodidad, en Karlovy Vary hay un hotel donde recibirás tu tratamiento de spa en tu propia suite privada con chimenea, tina multifuncional y pantallas; o viaja a Hodonín para disfrutar de sus aguas minerales que, dicen, tienen propiedades curativas, en las que puedes sumergirte por todo un día y después pasar a su sauna criogénico. O si buscas algo más tradicional, en Mariánské Lázně su temporada de spas va acompañada de desfiles en trajes de época, mercados artesanales, conciertos de música clásica y moderna, paseos temáticos en bicicleta y torneos de cetrería.

En verano (o en cualquier época del año), la República Checa te sorprenderá con su variedad de actividades y rica historia. Programa tu viaje, consigue un disfraz medieval, ¡y nos cuentas cómo te fue!