¿ Listo para el camping?

Viajar es una experiencia sumamente personal y hay tantas opciones y modalidades como se te ocurran para romper la rutina. Una de ellas, definitivamente no para todos, es la acampada. ¿Te animas?

Tu nuevo hogar

Primero y lo más importante de todo: ¡la casa de campaña! Busca la que se acomode a tus necesidades: ¿Tienes familia grande, acamparás solo? ¿Dormirás en ella por muchos días o sólo una noche? ¿Podrías cargar algo pesado? ¿Deseas una aventura extrema o será un campamento relajado? ¿Prefieres comodidad o practicidad? ¿Hará frío o calor? ¿Puedes dejar tus demás pertenencias afuera o deberás meterlas a la casa por la noche?…

Independientemente de lo anterior, busca tiendas fabricadas con materiales resistentes e impermeables, ¡nunca se sabe! Marcas como The North Face o Salewa se especializan en tiendas de campaña para viajes de montaña (es decir, ligeras, prácticas y resistentes), mientras que Marmot o Vaude tienen casas más enfocadas al recreo (más amplias, con detalles y cómodas). No está de más comprar un colchón inflable, en los supermercados puedes adquirir uno a precios accesibles y siempre podrás usarlo en casa si recibes alguna visita.

Y para dormir cómodo y calientito, un saco de dormir es la opción ideal. Si acampas en verano o lugares cálidos, uno ligero es suficiente; si en cambio lo harás en el bosque o durante el invierno, busca uno que mantenga una temperatura adecuada. Busca en su caja o etiqueta, verás varios números, por ejemplo: 450 -10 (el primero son los gramos de relleno ya sea sintético, algodón o pluma, y el segundo es la temperatura a la cual fue pensado que dormirás bien, es decir que te mantiene caliente incluso si en el exterior está a -10oC). Los sacos profesionales muestran hasta cuatro temperaturas: máxima superior (no sudarás en exceso), confort (la temperatura exterior con la que dormirás a gusto), límite (temperatura exterior mínima para que duermas de corrido) y extrema (es posible que te dé hipotermia).

Finalmente y si estás dispuesto a cargar con más cosas, si deseas agrega mantas, una almohada o cualquier otro objeto que te permita dormir más cómodamente.

Por favor, deja los tacones

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Parecería absurdo aclararlo, pero para acampar ¡necesitas ropa cómoda! En tu mochila no pueden faltar unas buenas botas o un par de tennis (o dos por si los primeros se mojan), una GRAN dotación de calcetines secos (todo puede mojarse, pero si tienes calcetines secos, estarás “del otro lado”), un impermeable, rompevientos y uno o varios suéteres por si baja la temperatura (aun en lugares cálidos puede pasar). Trata de empacar lo más ligero posible, recuerda que llevas muchos más objetos.

Y lo básico

En estas épocas casi en cualquier parte encontrarás nubes y nubes de mosquitos y otros insectos que podrían hacer de tu viaje una pesadilla. ¡No olvides el repelente! Tampoco dejes de empacar un bloqueador, estar expuesto al sol será una regla y no queremos dañar la piel. Y un buen bálsamo labial te salvará de labios agrietados por las temperaturas extremas.

Siempre procura tener a la mano un botiquín de primeros auxilios que te sirva para cualquier tipo de viaje, con lo básico para curar heridas superficiales: alcohol, gasa, desinfectante o antiséptico, vendas, pomada para torceduras y golpes, aspirinas o paracetamol, suero, algodón, tijeras, termómetro, medicina para el mareo, anti-resfriados, curitas, etc. Incluye algún desinfectante de alimentos para limpiar lo que vayas a comer.

Si viajas a lugares donde el acceso a agua potable sea restringido, consigue pastillas potabilizadoras de agua o un filtro portátil; e investiga si en el lugar existe algún insecto venenoso para llevar antídoto y jeringas (por si acaso).

¿Otros imperdibles? Un rollo de papel (¡lo vas a usar para todo!), sillas o algo para sentarte si lo deseas, un espejo, una navaja, linterna y baterías extra, un buen libro, cepillo de dientes y pasta, lentes de sol, una gorra o sombrero, un GPS o brújula, una batería externa para tu celular, encendedor o cerillos (¡cuidado con los incendios accidentales!), una cubeta o similar, utensilios de cocina (sartén, platos y cubiertos), alimentos no perecederos y, por supuesto, ¡mucha agua!

Sobre todo, algo con lo que no puedes salir de tu casa es ¡una mente abierta! Las acampadas son experiencias súper divertidas y puedes realizar un viaje muy tuyo a cualquier parte del mundo. ¿¿Listo??