La rosada belleza de jaipur

La India es un país riquísimo, y en su mosaico multicolor encontrarás paisajes y ciudades maravillosas que te aseguran una visita única. Un ejemplo de esto es Jaipur, una de las ciudades que conforman el “Triángulo Dorado” de este país, donde el color, el sabor y la tradición se combinan con un halo de magia y aventura que transformarán tu viaje en una experiencia inolvidable.

Color histórico

La “Ciudad Rosa” fue fundada en 1728 por el marajá Sawai Jai Singh II (el nombre “Jaipur” surge de él, pues significa “la ciudad de Jai”). Hoy su población de 3 millones de habitantes la convierte en una urbe un tanto caótica, así que debes visitarla mentalizado a vivir días intensos en ella. Te recomendamos visitarla entre noviembre y febrero, cuando no hace tanto calor y las lluvias han pasado.

Pero ¿por qué rosa? Resulta que en 1905 el príncipe de Gales visitó la ciudad, y para darle una bienvenida correcta, todos sus edificios fueron pintados de este color, que desde entonces se considera un símbolo de su hospitalidad.

De elefantes y palacios

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Saris, palacios, elefantes-taxi, música, templos sagrados, monos robando tu comida, monumentos históricos, cruzar la calle como deporte de aventura, subirte a un auto rickshaw, observar un encantador de serpientes ¡y muchas otras imágenes más podrás agregar a tu collage de viaje por la ciudad salmón!

Conmemora tu llegada visitando el emblema de la ciudad: El Hawa Mahal o Palacio de los Vientos; terminado en 1799 y ubicado en la parte antigua, este monumento se construyó para que las damas de la corte pudieran mirar por sus ventanas sin ser vistas. Sigue con el Jantar Mantar, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, ¡y es el reloj de sol más grande del mundo!

Otra maravilla obligada es el Palacio de la Ciudad, residencia de los gobernantes de Jaipur desde la primera mitad del siglo XVIII y donde actualmente habita la familia real de Rajastán (imperdible: el precioso Printam Chowk o “Patio de los Amantes” y su museo donde podrás admirar los trajes de los antiguos marajás).

Y claro, debes sí o sí dirigirte al Fuerte Amber, que fue la ciudadela de los Kachhwaha por más de 200 años hasta que mudaron la ciudad a donde se encuentra hoy; en el camino visita el Jal Mahal, un hermoso palacio sobre el agua, y ya allí no puedes perderte la Ganesh Pol, una preciosa puerta que comunica varias estancias, así como la impresionante puerta de plata maciza del templo de Shila Devi.

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Explora el camino

Ponte los tenis, toma cámara, agua y mochila y vete a explorar sitios icónicos como el Palacio de Jaipur, al noroeste de la ciudad. Construido entre 1729 y 1732, este complejo era la sede del Marajá e incluye varias construcciones, entre las que se encuentran el templo de Govind Devji, los palacios de Chandra Mahal y Mubarak Mahal y varios más. Admira sus construcciones, patios, jardines y museos, pero sé respetuoso, ya que una parte del complejo todavía es una residencia real.

Birla Mandir (literalmente “el Templo Birla”) es uno de tantos templos en el país, y contemplar cómo lo iluminan por la noche será un “highlight” de tu viaje, ¡te lo aseguramos! También vale la pena conocer el monumento de Panna Meenaka Kund, las Tumbas Royal Gaitor y el famoso “Templo de los Monos” de Galta, donde podrás admirar la gran conexión que tiene el hindú con la naturaleza, la religión y lo sagrado. Imagina lo siguiente: te bajas del tuk-tuk y ante ti te encuentras con un impresionante templo al fondo de un desfiladero. Y no sólo eso, sino que a tu alrededor ¡hay cientos de monos! Colgando de los cables, saliendo de las ventanas, en el piso (¡cuidado! En ocasiones son amantes de lo ajeno, ¡no sueltes tus pertenencias!)… bueno, no se puede poner más exótico, ¿o sí?

Ahora que si lo que buscas es “otro tipo de India”, más cercano a las famosas películas de Bollywood, dirígete al casco antiguo de la ciudad; allí se encuentra el cine Raj Mandirque, donde podrás ver los más grandes éxitos de la Meca del cine más grande del mundo (Hollywood, ¡muévete que allí viene Mumbay!).

Fiestas de colores

Jaipur tiene para ti muchas festividades donde la esencia de la India se respira todo el año. El Festival del Teej, el famoso Festival Holi o de los colores, el Festival de los elefantes, y sus festivales culinarios le dan sabor a cualquier viaje, ¿y qué podrás encontrarte? Un desfile con todo el lujo indio, trajes tradicionales, bailes regionales, orquestas, carrozas, filas y filas de elefantes y motocicletas acrobáticas atravesando la avenida principal, por mencionar sólo algunas cosas, aunque lo divertido es descubrir emociones y actividades nuevas por ti mismo.

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Aventura gastronómica

En esta ciudad la mayoría de los hogares confeccionan sus platos diarios a base de verduras y legumbres acompañados del típico Naan o pan hindú. Abre boca con unos panipuri (buñuelos crujientes rellenos de una masa de verduras y picante), pakora (hecha con harina de garbanzos), unas deliciosas samosas (empanadas crujientes rellenas con papas y guisantes), y toma de postre unos jabelis (dulces color naranja bañados en almíbar), bañando todo con agua de coco o lassi (una bebida a base de yogur que se sirve fría en rústicos vasos de terracota). Aunque somos amantes de comer en la calle (y es donde encuentras los mejores sabores), toma tus precauciones ya que la comida jaipurí es picante y en ocasiones es mejor no arriesgarse a comer en los múltiples puestos que encontrarás, optando por hacerlo en establecimientos más higiénicos.

¿Y para el recuerdo?

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La ciudad es famosa por exportar materiales como latón, gemas, piedras preciosas, joyas, baldosas de granito, tejidos hechos a mano, saris (vestidos tradicionales de la India), guras de mármol o alfombras de lana y seda y sus famosos “rajais” (ligeros edredones rellenos con algodón, muy coloridos y con diferentes diseños), que podrán ser los souvenirs ideales; si quieres llevarte alguno de estos artículos, te recomendamos visitar los mercados y bazares (toma en cuenta una sola regla: ¡regatear a muerte!). Dos de los bazares más interesantes para conocer son el Johari, poblado en su mayoría por joyeros, y el Bapu, lleno de tiendas de saris, salwar kameez (otro tipo de vestimenta de dama), calzado y perfumes, súper ¿no?

Recuerda documentarte

Los mexicanos requerimos visa para entrar a la India, así como pasaporte. Te recomendamos ponerte en contacto con la embajada de este país para pedir información sobre los documentos necesarios.

Y no está de más insistir, Jaipur es una ciudad un poco caótica, y a pesar de que te gustaría ir a la aventura y dejar tu alojamiento en manos del destino, te recomendamos ampliamente que consultes con un agente de viajes, ya que la hotelería en la India es un tanto diferente de la que estamos acostumbrados en América (y tal vez te convenga pagar un poco más con tal de asegurar tu seguridad y tranquilidad, tenlo en mente).

Jaipur, el remolino rosado donde coexisten tradición y modernidad, ciudad esculpida del desierto, aguijón de color, ruido y gracia pulsante del Viejo Mundo; esta joya de la India que conforma el tour estrella del país te espera para que navegues en sus matices culturales, artísticos e históricos.