Cuatro Ciénegas, el oasis blanco

En medio de un valle rodeado por la Sierra Madre y en la parte central de Coahuila, encontrarás Cuatro Ciénegas, una villa colonial de calles blanqueadas por el sol, patios sombreados, frondosos árboles, personajes de sombrero y alguno que otro minero de bigote abundante. Este Pueblo Mágico es sede de uno de los micro-universos acuáticos más sorprendentes del mundo en medio del desierto, ¿nos acompañas a descubrirlo?

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), considera al valle de Cuatro Ciénegas como uno de los pocos ecosistemas modelo para entender la evolución de la Tierra primitiva; al visitarlo encontrarás un lugar de especies tan impactantes como únicas, un acuario turquesa de arenas blancas que hacen sentir orgulloso a cualquier amante de la vida.

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Nombre de abolengo

Aclaremos: Cuatro Ciénegas es el nombre de la reserva natural, y el poblado cercano es Cuatro Ciénegas de Carranza (con nombre y apellido). Si estás pensando: ¿tendrá algo que ver con el político, militar y presidente mexicano Venustiano Carranza? ¡Pues sí! En esta ciudad nació el jefe del Ejército Constitucionalista y héroe revolucionario conocido también como “el Barón de Cuatro Ciénegas”, por tanto, fue en su honor que se decidió bautizar la ciudad con su nombre, cuya otra parte se debe al Río San Marcos y las lagunas de La Salada que formaban ramales que, a su vez, crearon ciénegas ubicadas hacia los cuatro puntos cardinales.

La Galápagos mexicana

Famosa por sus dunas ricas en yeso y los manantiales de agua cálida o fría que constituyen el Área Natural Protegida de Cuatro Ciénegas (a pocos minutos del pueblo), esta zona es importante por su biodiversidad y por ser un lugar único donde se la flora y fauna prosperan. ¡Espera un segundo, explorador! ¿Nuestra recomendación? Contrata a un guía para entrar, puedes encontrarlos en el Centro de Información del Área Protegida y en la Presidencia Municipal.

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Paraíso azul

A unos metros de la reserva ecológica encontrarás una de las principales maravillas de la región: la extraordinaria y cristalina Poza Azul, donde el agua entra por una cueva subacuática y sale por otra, partiendo de una misteriosa red de torrentes subterráneos. Otra vista imperdible es el acuario natural El Mojarral, una joya verde esmeralda donde abundan las mojarras y más de 60 especies de animales únicas en el mundo.

Cerca de la Poza Azul podrás comer algo, descansar y seguir a las Dunas de Yeso, donde el suelo se torna de una arena fina, que resulta ser cristales de sulfato de calcio, es decir ¡yeso en su estado puro! Millones de años atrás, Coahuila formaba parte del Mar de Tetis; cuando el mar se retiró, quedaron lagunas cuyas aguas se fueron evaporando con el correr de los milenios; pero el yeso, la sal más pesada, permaneció, depositándose y formando las dunas. En medio de este desierto de cristal blanco podrás observar cómo se levantan extrañas esculturas naturales de este material, moldeadas por la erosión, ¡una obra maestra de la naturaleza digna de contemplar y fotografiar!

Acuario cristalino

¿Sabías que en la reserva existen más de 400 pozas de agua transparente? Sería casi imposible visitarlas todas, así que te recomendamos no olvidar darte una vuelta por la poza Las Playitas, una laguna de verde agua y playas de arena blanca, un sitio ideal para quienes buscan soledad. Por su parte, en las aguas semi-terminales de Poza La Becerra y en el río Los Mezquites, podrás nadar con un esnórquel o rentar un kayak, ¡aprovecha! Son pocas las pozas donde podrás hacer estas actividades, debido a que generalmente están protegidas para preservar a las especies que viven en ellas.

¡Algo más! No pierdas la oportunidad de contemplar los atardeceres en el desierto, algunos dicen que Cuatro Ciénegas es llamado también “el Llano de las Brujas” por su gran carga de misticismo. ¡Quién sabe! Con suerte te tocará ver un coyote aullando a la Luna.

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Un pueblo con carácter

Recorre a pie Cuatro Ciénegas de Carranza, disfrutando del ambiente relajado en la plaza; toma una nieve (¡refrescarse es una prioridad aquí!) y cruza para conocer la Parroquia de San José (patrono del pueblo), la cual fue hecha con piedras de las estructuras calcáreas de estromatolitos (es decir, son piedras que muestran rastros de actividad microbacteriana de millones de años atrás). No muy lejos de allí encontrarás el Museo Casa Carranza, una casona del corte español del siglo XIX donde encontrarás objetos y documentos del célebre revolucionario. Con ese aire guerrillero, entra a la cantina La Oficina, cuya decoración permanece intacta desde principios del siglo pasado.

Con tanto calor el apetito se te va a abrir sí o sí, así que, toma nota: si quieres degustar comida norteña casera (incluyendo un rico caldillo con machaca, unos mochomos con salsa bandera o un delicioso cabrito acompañado de ricas tortillas de harina), debes dirigirte a El Doc, pero si traes antojo de carnes y quesos al carbón corre a El Rodeo. La región de Cuatro Ciénegas es hogar de varias bodegas vitivinícolas, así que una buena manera de cerrar con broche de oro tu degustación culinaria es visitando las Bodegas Ferriño, donde deberás probar el vino Sangre de Cristo, acompañado de un delicioso dulce de leche con nuez.

Variedad hotelera

Encontrarás opciones de alojamiento para todos los bolsillos, desde pequeñas posadas hasta hoteles tipo hacienda; un ejemplo es el Hotel Plaza, en el corazón del pueblo, cuyas habitaciones de techos altos te mantendrán fresco; en Misión Marielena, también en el centro y frente a la plaza principal, encontrarás una atmósfera colonial; y en las Cabañas El Nogalito, podrás vivir una alternativa diferente y más natural, ¡además está cerca de las Dunas de Yeso y la Poza Azul!

Vale la pena

Para llegar a Cuatro Ciénegas primero debes estar en Saltillo (desde Guadalajara son un poco más de 9 horas de camino en auto, o puedes tomar el vuelo de Aeroméxico que hace casi cuatro). Ya en la capital del estado, toma la carretera 57 rumbo a Monclova y continúa por la 30 hasta llegar al poblado de Cuatro Ciénegas. Y si no quieres manejar tanto, puedes tomar autobús desde Saltillo, Torreón o Monclova.

Esta blanca reserva y su histórico poblado están esperándote para que vivas su naturaleza y te aprendas sus leyendas, ¿estás listo?