El edén michoacano

El centro de Michoacán es hogar de “La Puerta del Cielo”, es decir, del Pueblo Mágico de Pátzcuaro; una de las primeras ciudades fundadas por los purépechas, el “Lugar donde se hace la negrura” fue un importante centro ceremonial en la época prehispánica. Contágiate de la mística atmósfera de este rincón que lo tiene todo, desde un aire colonial hasta encantadores escenarios naturales.

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Los primeros cimientos

Pátzcuaro se ubica en lo que alguna vez fue el reino independiente de Michoacán; a la llegada de los españoles, el centro ceremonial se encontraba casi abandonado, y la ciudad fue repoblada por el obispo Don Vasco de Quiroga en 1540. Pero, ¿quién lo construyó?

El único indicio de su fundación aparece en la Relación de Michoacán enviada al virrey don Antonio de Mendoza, donde contaban que los caciques chichimecas Páracume y Vápeani emigraron de Zacapú y establecieron a su tribu “en el barrio de Pázquaro llamado Tarimichundiro”; se cree que ambos caciques murieron en 1360, así que los arqueólogos suponen que la fundación se dio alrededor de 1324.

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Hermoso pueblo fresco

Toma nota: Pátzcuaro es un pueblo donde la temperatura es húmeda y tiende a bajar, así que en la temporada seca (de octubre a mayo) debes empacar ropa abrigadora para las noches, y en la de lluvias (de junio a septiembre) necesitas paraguas, impermeable y un suéter ligero. También necesitarás calzado cómodo ya que en este Pueblo Mágico caminarás por calles empedradas para poder admirar sus edificios, mezcla de las culturas española y purépecha.

Comienza por la plaza Vasco de Quiroga; una de las plazas públicas más grandes y bellas del continente americano, allí encontrarás árboles frondosos y edificios coloniales de estilo barroco y neoclásico; contempla la fuente al centro, con una escultura en bronce en honor al conquistador y fundador; muy cerca está la Basílica de Nuestra Señora de la Salud, donde descansan sus restos.

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A pasos del centro está la Plaza Gertrudis Bocanegra, donde además de su famoso mercado se encuentra la Biblioteca Pública Gertrudis Bocanegra (ex-templo y convento de San Agustín), edificio que data de 1576; en su interior hallarás un hermoso mural de Juan O’Gorman, con un resumen de la historia del pueblo purépecha.

El Museo de Artes e Industrias Populares fue sede en el siglo XVI del antiguo Colegio de San Nicolás (donde se ordenaban los españoles y se enseñaban diversos oficios a los indígenas); disfruta su vasta colección de artesanías de la región, ¡imperdible! Muy cerca encontrarás el Templo y Colegio de la Compañía de Jesús, de fachada barroca; construido en el siglo XVIII, actualmente es la Casa de la Cultura. Sigue tu camino a la famosa Casa de los Once Patios; y en la Plaza de San Francisco, podrás deleitarte con el Tianguis de Alfarería, donde podrás observar el trueque que aún se realiza entre miembros de la comunidad purépecha.

Culturas vecinas

p3.2La ribera del lago de Pátzcuaro es una zona de pueblos típicos; aunque el acceso a éstos es fácil, lo ideal es tomar la ciudad como “centro de operaciones” y de allí dirigirte a conocer otros sitios.

A tan sólo 20 minutos encontrarás Zirahuén, un hermoso lago rodeado de bosques de pinos donde –cuenta la leyenda–, la princesa Zirahuén se suicidó por no poder estar con su amado (si eres hombre, ¡cuidado!, dicen que la princesa puede encantarte para que vivas con ella en el fondo). Camina 4 km hasta el “lugar de espinas” de Tzurumútaro, donde podrás visitar el Museo Agrarista, con singulares colecciones de grabados sobre este movimiento y la historia del maíz.

Conoce Zacapú, considerado el primer asentamiento de la raza purépecha que más tarde poblaría lo que hoy es Michoacán, parte de Guanajuato y Querétaro. Muévete hasta Santa Clara del Cobre para adquirir artesanías de este metal hechas a mano y, por lo tanto, piezas únicas. O ve a Carácuaro para conocer el famoso “Cristo Negro”, obsequiado al pueblo por fray Juan Francisco Moya en el siglo XVI.