Un hotel con manchas

En la provincia de Sichuan, China, a los pies del famoso monte budista Emei (Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO) y a dos horas de la Base de Investigación Chengdu (hogar de los pandas en cautiverio más grandes en el mundo), encontrarás el Panda Inn, la respuesta para todos los amantes de estos esponjosos animales y un excelente sitio para relajarte.

panda-hotel-8

Te hablamos de un hotel temático y museo de pandas (el primero del mundo en su tipo), construido por el empresario Jian Qin para honrar a este símbolo de amor, felicidad, calidez y naturaleza para los chinos. Su fundador cree que estos mamíferos deberían ser no sólo para China, sino para que todos los disfruten, y que hospedarse con ellos es una excelente oportunidad para promover el espíritu panda en el orbe y crear conciencia sobre la protección del medio ambiente, reconectándote con la naturaleza y encontrando la felicidad simple y verdadera.

¿Un panda sentado en mi cama?

¡Así es! En este complejo hotelero lo más común es que encuentres pandas en todas partes (de hecho, el personal viste de panda también); posiblemente quieran compartir la hora del té contigo, mascar bambú, recrear escenas de películas o simplemente saludarte. Como ya lo imaginarás,en sus 32 habitaciones temáticas (con ambientes que recuerdan fenómenos del pop como Sailor Moon, Dragon Ball, Kung Fu Panda, El Mago de Oz y hasta Titanic, pero con un twist), los pandas son el tema principal.

El resort basa su decoración en los colores blanco y negro, tanto en las zonas privadas como en las comunes, destacando aquí y allá con pinceladas de color que resaltan sus diseños. Si te hospedas con ellos, en tu habitación encontrarás numerosos peluches, dibujos, toallas, zapatos, pijamas, teléfonos y otros motivos relacionados con los pandas, mientras que el mobiliario imita la estética del animal, por lo que las formas redondeadas en tonos “panda” son la norma.

Pero, ¿Y qué más?

En el Panda Inn aman las ventanas; mira a través de alguna de ellas e impresiónate con las vistas del monte, uno de las Cuatro Montañas Sagradas de China, donde se edificó el primer templo budista del país (en el siglo I). Además cuentan con un restaurante que ofrece lo mejor de la gastronomía local y asiática, y un bar para que te relajes.

Y al poner pie afuera te toparás con sus bellos jardines, donde podrás beber té, jugar al ajedrez, leer y conocer el huerto de flora perteneciente a los ecosistemas del panda.

Ahora que si te cansas de tanto peluche y deseas ver pandas reales, los santuarios del panda gigante de Sichuan (donde viven alrededor de un tercio de la población mundial de esta especie, unos 1,600 ejemplares) están a unos 100 km al norte, en un viaje de dos horas en coche. Accede a la Reserva Chengdu y el Centro de Investigación. Recuerda ¡los abrazos de oso están incluidos!