Nevada, un mundo encapsulado

Seguro has escuchado hablar de Nevada, ¡y cómo no!, si el hogar de Las Vegas, la Capital Mundial del Entretenimiento, está en la mente (y los sueños) de miles de turistas. Pero ¿es sólo luces y espectáculo lo que puede ofrecernos? Acompáñanos a descubrir esta región que “contiene un mundo entero a pocas horas de distancia”.

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Treasures in the Neon Museum's "boneyard." The museum raised money to refurbish historic signs and remount some on city streets.

 

Las Nuevas Vegas

Si escuchas “Las Vegas”, ¿en qué piensas? Seguro en casinos, shows y un sinfín de comerciales que promueven la vida nocturna de este oasis de neón en medio del desierto. Sí, este destino te ofrece eso ¡a montones!, pero en los últimos años ha diversificado su oferta enormemente y hoy es una ciudad que ofrece diversión realmente para toda la familia.

Ponte al volante de una de las creaciones más poderosas del hombre corriendo en la pista de Exotics Racing: Ferrari, Lamborghini, Porsche, Aston Martin… ¡todos los modelos y colores que has imaginado en tus sueños más locos están al alcance de tus manos! O si prefieres escapar de la ciudad, los tours de Pink Jeep te mostrarán las maravillas de la región a bordo de un todoterreno: la presa Hoover, los picos de Calico, las rocas multicolores de Red Rock… tú pide, ¡ellos te llevan!

Si deseas contemplar la ciudad por cielo, hay muchas opciones: desde subirte a The Linq, la rueda de observación más alta del mundo, hasta contemplar las luces del Strip abordo de un helicóptero y tomando una copa de champán (si viajas con luz, aprovecha y baja el Gran Cañón para tener un día de campo único). O ármate de valor y lánzate a volar por Fremont Street en Slotzsilla, una tirolesa de más de medio kilómetro que se antoja para subirse más de una vez.

¿Te gustan los museos? Por todas partes encontrarás un sinfín de opciones; ponte sombrero y bloqueador al visitar The Neon Museum, algo que a primera vista podría parecer un “tiradero” es en realidad una colección de espectaculares anuncios de neón que narran la historia de legendarios casinos y hoteles de todos los tiempos; en The Mob Museum aprenderás sobre los grupos del crimen organizado que le dieron forma a lo que hoy es Las Vegas; en el Salón de la Fama del Burlesque puedes celebrar el arte del baile “exótico”; ¡y hasta cuentan con un Salón de la Fama de las maquinitas de Pin Ball!

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Tradiciones perdurables

Los indios washoe, paiute y shoshone mantienen vivas sus culturas en sus reservaciones a lo largo y ancho de Nevada y el mostrarlas al mundo constituye uno de sus principales ingresos. Visita la Reservación Springs en Las Vegas, con su Museo Origen y un interesante proyecto de preservación del agua, tan importante en el clima desértico de la región.

En el Parque Estatal del Valle de Fuego, formado hace millones de años con arenisca que ahora se ha fosilizado y ha sido esculpida por los fenómenos naturales hasta lograr las formaciones que hoy podemos observar coloreando el paisaje de rojo, puedes maravillarte ante las pinturas y grabados rupestres que salpican el sitio de historia; muy cerca de allí está el Lost City Museum, donde los descendientes de los pueblos originales te compartirán algunas de sus costumbres.

¿Qué tal bañarte en los manantiales geotérmicos de la Reserva de Duckwater? Sigue tu camino y visita el sitio arqueológico de Grimes Point y también el de Hidden Cave, donde los petroglifos y pinturas rupestres muestran el paso de las antiguas tribus por la región. Y otra visita muy interesante es la que puedes hacer a la escuela Stewart Indian School, donde te recibirán representantes de la tribu shoshone para platicarte cómo fue para sus antepasados la transición entre la vida india y una más occidentalizada, allá por 1890; finalmente, contempla el Parque Estatal Cave Rock, donde la “Dama del Lago”, una roca con forma de rostro de mujer, cuida la vida de sus tribus.

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Donde corren los fantasmas

Ármate de valor para conocer algunos de los muchos “pueblos fantasma” del estado. Quizá el más destacado es Virginia City, que aunque no encaja al 100% en esta definición, se cree que literalmente está embrujado; recorre sus calles con banquetas de madera guiado por personajes locales que parecen sacados de un libro de historia, visita su interesante cementerio y si te quedas a dormir, ¡cuéntanos cuántos encuentros paranormales tuviste!

Goldfiel es un antiguo poblado minero que hoy se mantiene con vida gracias a un extraño “bosque de autos” creado por artistas locales que enterraron coches viejos en la arena, dándole al lugar un extraño y llamativo aire. Y en el condado de Eureka te encontrarás con Palisade, en cuyos alrededores viven unas doce personas que te pueden enseñar los dos únicos edificios del siglo XIX que todavía quedan en pie.

Experiencias gourmet

Para recuperar energías después de tanto paseo, nada mejor que una deliciosa comida o cena; la cocina del estado combina el movimiento “de la granja a la mesa” con propuestas gourmet y sin importar cuáles sean tus gustos, disfrutarás de platillos (y ambientes) únicos.

Una buena manera de probar el sabor de Las Vegas es tomar el Lipsmacking Foodies Tour para conocer varios de los restaurantes más en boga de la ciudad, además de aprender sobre la elaboración de sus platillos estrella y sus deliciosos cócteles.

¿Te gusta la Hora Feliz? ¿Sabías que el estado es hogar de viñedos que producen vinos rojos y blancos? Pahrump Valley, por ejemplo, organiza catas y maridajes para su restaurante, mientras que en Sanders Vamily Vineyard acompañan sus creaciones con conciertos de jazz y espectáculos en su auditorio al aire libre. Si no eres amante del vino pero sí de los licores, en Tonopah puedes visitar Freys Ranch, donde te enseñarán a producir bebidas como el vodka y la ginebra ¡y puedes comprar tu favorita! Y para una refrescante cerveza artesanal, dirígete a The Depot, en Reno, alojado en una antigua estación de bomberos (tanto la bebida como el lugar te encantarán).

Nevada es un estado para disfrutar del aire puro del suroeste norteamericano; empaca calzado cómodo, gorra y paciencia para recorrer kilómetros de carretera porque, como su lema lo dice, “a Nevada no la puedes cercar”.