Historia con olor a pólvora

Es febrero de 1913; hace tres años que estalló la Revolución y en estos meses, el pueblo mexicano ha vivido momentos de lucha y un agradable periodo de paz con el retiro del dictador don Porfirio del poder. Pero justo hoy, la peor de las noticias sale a la luz: ¡asesinaron al presidente Madero!

Así comienza Sangre y Fuego, la novela de época  de Alejandro Rosas. En ella, los caminos de los personajes más disparatados se entretejen para formar la tela de un pueblo separado por las armas; sus tradiciones familiares, sus historias de vida, sus anhelos y valores se enfrentan unos con otros. La hermosísima viuda Jovita Arellano, aficionada al piano y conspiradora intelectual contra el dictador Victoriano Huerta; el sádico José Cayetano Guzmán, coronel huertista y eterno “encaprichado” de Jovita; el romántico maestro venido a revolucionario Indalecio Pontones, alias “Barbarito”, quien está enamorado de la “mujer más bella del universo” y cuyo amuleto en cada batalla es una pastilla de jabón que ella le regaló; el hacendado Crispín Robles, quien arriesga la seguridad de su familia por los ideales de la lucha; todos ellos y muchos más personajes que conocemos mejor por su sobrenombre (“El Tuerto”, “El Matarratas”, “El mayor Derrotas”, “El Jorobado”) recorren los caminos que unen la sitiada Ciudad de México con el estado de Zacatecas, donde los enfrentamientos dejarán una herida sangrante en el alma de los mexicanos y a millones de viudas, huérfanos y familias despedazadas.

Si quieres enterarte un poco más acerca de este periodo de nuestra Historia a través de una lectura ligera pero repleta de detalles y datos reales mezclados a la perfección con un relato de estos mexicanos llenos de rencores, amores y pasiones, Sangre y Fuego merece un lugar en tu biblioteca, ¡ya!