De hombres y semidioses

Alejandro Magno es uno de los personajes más fascinantes de la Historia de la Humanidad; también constituye el ingrediente ideal para todo tipo de leyendas.

Olimpia, reina de Epiro y esposa del rey de los macedonios, tiene un sueño: cargará un hijo en su vientre, pero este retoño tendrá mezclada en su sangre la de su padre y la de una serpiente; el oráculo de Delfos le asegura que esto significa que su hijo es también vástago de Zeus. Algo es cierto, al nacer, Alejandro es el niño más hermoso y despierto que alguien jamás haya conocido; fuerte, aventurero, impulsivo, nada se atraviesa en su camino para lograr lo que sus pasiones le exigen, incluso al punto de “adoptar” a una pequeña vagabunda para que sea su doncella.

Su padre Filipo II es un genio de la guerra; con su poder y su gran ejército ha dominado gran parte del territorio griego, pero hay un problema: los territorios conquistados lo ven como un bárbaro. Para evitar que lo mismo suceda con Alejandro, escoge al mejor maestro para él: el legendario Aristóteles. Así, este pequeño rebelde se convierte en un joven que lo tiene todo: hermosura, fuerza, inteligencia, pasión, la admiración de los suyos y el amor de las mujeres.

Lo que no tiene, sin embargo, es unión familiar; en la corte las intrigas están a flor de labios, y más aun después de que el rey consigue una nueva esposa, desplazando a Olimpia y cerrándole la puerta a sus ansias de poder; los rencores, crímenes y confabulaciones se suman al temperamento de Alejandro, quien siente que sólo puede contar con su doncella Leptina, su perro Peritas, su caballo Bucéfalo y un pequeño grupo de amigos que, él sabe, lo seguirán hasta el fin del mundo.

“Alexandros: El hijo del sueño”, es la primera parte de la trilogía de Valerio Massimo Manfredi sobre este hombre que se convirtió en leyenda. Si buscas un libro que no puedas soltar, con la seguridad de que te espera una segunda parte aun más intensa sobre este hombre que fue bárbaro, intelectual y dios al mismo tiempo, ¡corre a comprarlo!