Dos mundos en uno

Japón es mucho más que exotismo, es una mezcla ecléctica entre tradición y vanguardia, belleza y calidez, y está listo para saludarte con un fuerte “¡Konnichiwa!”.

Contrastes culturales, festivales que celebran el Año Nuevo, las muñecas, el florecimiento de los cerezos o las estrellas; ciudades de vanguardia; una amplia gastronomía; maravillosas geishas y samuráis; paisajes y templos que te transportan a un mundo alternativo… éstas y muchas más son razones de sobra para visitar el País del Sol Naciente. ¿Listo para conocer Japón?

El origen del sol

Encontrarás a Japón al este de China, Rusia y la península de Corea; por supuesto, es un país insular… pero más que una isla, constituye un archipiélago formado por más de ¡3,000 islas!, de las cuales las cuatro principales son Honshū, Hokkaidō, Kyūshū y Shikoku. Según una leyenda, el país fue fundado en el siglo VII a.C. por el Emperador Jinmu; la influencia del mundo exterior, seguida de largos períodos de aislamiento, ha caracterizado su historia, y actualmente Japón es una de las mayores potencias económicas del mundo gracias a su cultura de trabajo arduo y perfeccionamiento constante.

Destinos imperdibles

Cada ciudad de Japón tiene una personalidad particular, y no puedes decir que conociste el país si no viajaste por varias de sus regiones (incluso entonces, sólo habrás tocado la superficie).

Tokio es su principal destino turístico; en esta metrópoli experimentarás una mezcla única de cultura, sociedad y política, que dotan de un carácter propio y muy especial a cada uno de sus barrios. Camina por el barrio de las luces, Shibuya (tiene el cruce peatonal más concurrido de todo el mundo, y es zona de tiendas departamentales libres de impuestos); adyacente a éste encontrarás Meiji (el santuario más visitado de Tokio) y Harajuku, la metrópoli del cosplay. No puedes perderte el Museo Nacional de Tokio, el más antiguo del país; el templo budista Senso-ji en Asakusa; el Palacio Imperial de Tokio; el Parque Shinjuku Gyoen; el famoso monumento al perro Hachiko; y finalmente, acércate a la forma de vida de los japoneses en el Mercado de Pescado de Tsukiji (el más grande del mundo).

Kyoto es la antigua capital de Japón, residencia del emperador y su segundo destino turístico más popular; contiene excelentemente preservados sitios históricos, 15 de ellos declarados Patrimonios de la Humanidad por la UNESCO. Te recomendamos visitar el templo zen Kinkakuji, con sus paredes externas recubiertas de hojas de oro; el templo Kiyomizu y el Santuario Fushimi Inari (conocido por sus pasadizos formados con miles de arcos o toriis). Asiste a las ceremonias del té y del kimono en la zona Gion, donde con suerte podrás ver geishas caminando a su trabajo, y conoce el Museo del sake Gekkeikan Okura.

Kamakura está a una hora en tren de Tokio. Esta pequeña ciudad se rodea por montañas y está repleta de templos y santuarios; su templo de Kotokuin es uno de los más célebres, debido a la gigante estatua de Buda Daibutsu.

En Nara, la naturaleza te invita a dar largos paseos para conocer a los artesanos japoneses tradicionales; sus espectaculares templos budistas te sorprenderán, principalmente el templo Todai-ji, hogar de una estatua de Buda de 15 metros de altura y de ciervos que circulan libremente.

Hiroshima es una ciudad muy pacífica; destruida por una bomba atómica durante la Segunda Guerra Mundial (2ªGM), sus principales atractivos son el Parque de Paz, el Museo de la Memoria y el Santuario de Itsukushima (construido sobre el agua y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO). Aquí debes deleitar tu paladar con el okonomiyaki, “pizza japonesa” a base de verduras, huevo y pescado, exclusiva de la ciudad.

El puerto de Osaka es uno de los centros comerciales más importantes de Japón y combina historia y modernidad; a sus afueras, visita el monte Koyasano “Koya” (Templo de la Montaña del Diamante), el centro más importante del budismo shingon en Japón.

Nagasaki fue uno de los puertos más importantes del mundo antiguo y el punto de encuentro enhttp://andavetedeviaje.com/tre Japón y el mundo Occidental; este cruce cultural la convierte en “la ciudad más europea de Japón”. Parcialmente destruida por una bomba nuclear durante la 2ªGM, también cuenta con un Parque de la Paz; no debes pasar por alto el templo Sofuku-ji, con su peculiar arquitectura que recuerda a los templos chinos.

No te vayas sin conocer el Monte Fuji, símbolo del país y el pico más alto de la isla de Honshu (y de todo Japón); se encuentra entre las prefecturas de Shizuoka y Yamanashi, justo al oeste de Tokio, desde donde puedes observarlo en un día despejado.

País de experiencias

Deja que la singular cultura nipona te cautive; vive tu viaje entre kimonos, budismo, origami, karaoke, manga, anime y sumo, y aprecia sus cuatro sistemas de escritura. Sí o sí debes vivir alguna (¡o todas!) de las actividades que colorean el día a día del japonés: trasládate en tren con el Japan Rail Pass (que incluye el tren bala Shinkansen); alójate en una ryokan (posada tradicional japonesa); siéntate vestido con una bata sobre un tatami para cenar; relájate en sus templos; y si eres más atrevido, báñate desnudo junto a desconocidos en un onsen (baño termal), parecería algo raro ¡pero es de lo más relajante! Si abrazas la cultura, viendo por encima del choque cultural, ¡no te arrepentirás de tu viaje!

Abanico gastronómico

No sólo de sushi vive el japonés. Prueba el udon (fideos gruesos) en caldo de pescado con tofu y cebollín; el onigiri, bola de arroz rellena; el ramen, largos fideos en caldo espeso con verduras y carne; y la tempura, carnes o vegetales capeados y empanizados, entre muchas otras delicias.

¿Eres carnívoro? Seguro has escuchado hablar de la carne kobe. Esta raza de vacas es criada exclusivamente en la prefectura de Hyogo; la leyenda cuenta que reciben masajes relajantes mientras escuchan música clásica y son alimentadas con cerveza (es mito… pero uno muy bonito, ¿verdad?). Lo que sí es cierto es que es una exquisitez y un filete kobe se te deshará en la boca de tan jugoso y suavecito (eso sí, prepara tu cartera porque es ¡¡increíblemente caro!!).

Y para brindar, un tradicional sake (licor de arroz), syou-chû (licor de trigo o papa) o ama-zake (licor de arroz dulce), ¡salud!

Toma nota

Las cuatro estaciones en Japón están bien diferenciadas, y la primavera (marzo a mayo) es ideal para visitarlo, ya que podrás ver sus cerezos en flor, ¡prepara tu maleta de acuerdo al clima!

Toma en cuenta que para saludar deberás hacer reverencias (breves para un saludo informal, largas para implicar respeto). Y los japoneses ADORAN la puntualidad, ya sea al tomar un tour o reservar en algún restaurante (por favor, ¡respeta su tiempo!).