La revolución es hoy

El año: 1984. La situación del mundo: consumido por constantes guerras entre sus 3 superpotencias mundiales, Eurasia, Oceanía y Asia Oriental. Nuestro protagonista es Winston Smith, funcionario de uno de los Ministerios del gobierno de Londres (cuya misión es lograr que los pobladores obedezcan la voluntad del Partido, organismo que rige todo aspecto de la sociedad y por encima del cual sólo se encuentra el Gran Hermano, que todo lo ve y lo oye a través de telepantallas y micrófonos instalados en casas, calles y centros de entretenimiento de todos y cada uno de sus ciudadanos).

Winston decide rebelarse ante este gobierno adoctrinador, que busca eliminar cualquier rastro de pensamiento racional y suprimir las libertades del individuo; consciente de las consecuencias, decide unirse a la resistencia de la Hermandad. Sin embargo, con el paso del tiempo va comprendiendo que ni la Hermandad ni su líder O’brien son lo que aparentan, y que la rebelión es un objetivo absolutamente inalcanzable.

Escrita por George Orwell, 1984 es una inquietante interpretación futurista que critica los totalitarismos y la opresión del poder; desde su creación se convirtió en el clásico de la ciencia ficción y las distopías por excelencia. Por su impresionante análisis del poder y las relaciones entre los individuos, es una lectura increíblemente atractiva.

Lo que para Orwell era un futuro desolador allá por los años ’40 del siglo pasado, para nosotros es un pasado distante que por fortuna no se hizo realidad; nosotros no vivimos controlados por nuestro gobierno, no hay cámaras de seguridad vigilando las calles, no existe el Gran Hermano, los países no se alzan en guerra unos contra otros, la gente no trata de rebelarse contra la autoridad ni la clase política se regodea de los padecimientos ajenos… ¿O sí?