El pequeño gran estado

Tlaxcala es considerado el estado más pequeño de México; destaca por su tejido de tapetes de flores, un vibrante ecoturismo, mucha historia, deliciosos platillos típicos, fantásticos poblados, zonas arqueológicas y un pintoresco paisaje. ¿Lo has visitado?

Aliados estratégicos

El territorio de Tlaxcala está dominado por dos grandes llanos, el de Calpulalpan y el de Huamantla; posee un clima templado todo el año, por lo que hay una gran diversidad de flora y fauna que propició el asentamiento de humanos desde hace más de 8,000 años. En la época prehispánica, fue una de las zonas más pobladas por culturas como la arcaica al sur y la otomí al norte.

Dicen que su nombre proviene del náhuatl “Tlaxcallan”, que signica “Lugar de Tortilla o Pan de Maíz”, aunque algunos historiadores aseguran que su raíz es “Texcalli”, “peñasco”, y la terminación “lan”, “lugar”, así que podría interpretarse como “en el peñasco”, la parte alta de un cerro que fue primer lugar al que llegaron los tlaxcaltecas, dirigidos por el Dios Camaxtli.

¿Sabías que este pueblo se alió con los españoles para derrotar a los aztecas? Lo hicieron para obtener concesiones que les permitieron que su cultura permaneciera casi intacta a lo largo de 300 años de periodo colonial, buena idea, ¿no? Después de la Independencia de México, el territorio estuvo a punto de ser anexado al estado de Puebla, pero en 1857 y gracias al cabildeo de los señores tlaxcaltecas, se convirtió en el vigésimo segundo estado libre y soberano de la República Mexicana.

Sumérgete en su historia

El Palacio de Gobierno es una excelente opción para comenzar a conocer Tlaxcala; su belleza radica no sólo en su exterior, que muestra un bello estilo plateresco, sino que en su interior descubrirás excelentes murales pintados al fresco por el artista tlaxcalteca Desiderio Hernández Xochitiotzin, representando la historia del estado.

La entidad tiene una gran tradición taurina, por lo que puedes conocer la Plaza de Toros Jorge Aguilar “El Ranchero”, considerada una de las más bellas del país. Otra joya que no debes pasar por alto es la zona arqueológica de Cacaxtla, con increíbles pinturas murales que datan de los años 900 a 600 a. de C.; te sorprenderán sus colores y figuras bien definidas, donde se aprecia la influencia maya sobre esta cultura del Altiplano Central.

Mucho por conocer

El ex convento franciscano de Nuestra Señora de la Asunción, en la capital, fue uno de los primeros templos cristianos de toda América; su techo artesonado es uno de los más bellos de México, y además cuenta con un enorme campanario, separado del edificio de la iglesia. Asimismo, fue el primer sitio donde se llevaron a cabo obras de teatro en náhuatl con fines de evangelización.

Si lo que buscas son atractivos naturales, el Parque Nacional La Malinche es ideal para disfrutar de la naturaleza regional y realizar actividades al aire libre; este sitio cuenta con albergues en las faldas del volcán en cuya cima podrás apreciar el paisaje de tres estados, así como del Pico de Orizaba, el Itzaccíhuatl y el Popocatépetl.

Pero si quieres ser un verdadero experto en la historia del estado, te recomendamos visitar el Museo Regional de Tlaxcala, el Museo Vivo de Artes y Tradiciones Populares y el Museo de Arte de Tlaxcala.

Región rica

Cerca de Tlaxcala encontrarás destinos donde descubrirás una gran riqueza cultural, gastronómica, belleza arquitectónica y un ambiente familiar digno de conocer.

Apizaco te fascinará por tres cosas: su imponente Basílica de Nuestra Señora de la Misericordia, sus famosos textiles y sus bastones tallados en madera. En Huamantla, conoce el Museo del Títere, donde hay más de cinco mil piezas entre marionetas y títeres, y sus artesanos crean cada sábado un fantástico tapete de aserrín con el que quedarás asombrado. Ya que estás allí, visita el Convento Franciscano, donde resalta la imagen del Cristo Negro.

Recientemente nombrado Pueblo Mágico, Tlaxco te espera para que pruebes su pulque en la Hacienda Xochuca; cerca de la ciudad encontrarás otro bello ejemplo de la arquitectura barroca poblano-tlaxcalteca: el Santuario de la Virgen de Ocotlán.

Y durante junio, julio y los primeros días de agosto, en los bosques de Tlaxcala tiene lugar un impresionante fenómeno natural: miles de luciérnagas convierten la oscuridad nocturna en un espectáculo de luces; cada año, estos escarabajos de luz visitan los municipios de Nanacamilpa y Españita para reproducirse, ¿te lo perderías?

¡Vívelo para creerlo!

Con más de 200 estas patronales, Tlaxcala siempre tiene algo que celebrar, ¡vive algunas de estas festividades durante tu visita!

El Carnaval (realizado los 3 días anteriores al Miércoles de Ceniza) tiene sus orígenes en la época de la Colonia; la fiesta se conforma por camadas de huehues (grupos de danzantes), quienes bailan en calles y plazas de los pueblos. Algunos de sus trajes básicos son los de los Charros de Papalotla, Mazatecochco, Acuitlapilco y Tepeyanco.

Durante marzo, muchos lugareños interrumpen sus labores en el campo y se congregan en el centro de San Juan Ixtenco para hacer la Fiesta del Maíz, donde la fe de los campesinos se plasma en alguna de las imágenes religiosas que hacen con semillas; cada pieza encierra una historia de dolor, hambre y alegría.

En agosto, vive la Noche que Nadie Duerme o Feria de Huamantla; durante estas estas, celebradas en honor a la Virgen de la Caridad, los huamantlecos adornan las calles de este Pueblo Mágico con enormes y coloridos tapetes de aserrín y decoran los templos con flores.

Otras celebraciones que debes considerar son a la Virgen de Ocotlán, el Día de Muertos, la Diáspora Tlaxcalteca y el Equinoccio de Primavera en la pirámide de las Flores de la Zona Arqueológica de Xochitécatl.

Del paisaje a la cazuela

El maguey, el nopal y las hierbas de campo son elementos infaltables de la comida típica tlaxcalteca; prueba las ensaladas de nopales, de quintoniles (una especie de quelite, hierbas comestibles) o de huevo de maguey (el corazón de esta planta, que también sirve para hacer pulque).

Prueba los tlacoyos de frijol acoyote, haba y garbanzo, o come una rica sopa tlaxcalteca a base de frijol molido y tortilla fría. Para un delicioso plato fuerte, nada como el tradicional mixiote de pollo Tocatlan con nopales; un rico pipián verde con semilla de calabaza; pollo al pulque; unas tortitas de huazontle (otra planta carnosa y que va perfecto con papas y salsa picosita); las tortitas de amaranto o el delicioso mole de epazote.

Acompaña tus alimentos con un curado de pulque con fruta o un verde Tlaxcala (semejante al mojito pero con pulque y aguamiel). Y para el postre deléitate con un trozo de requesón con miel de piloncillo o de maguey, los famosos muéganos de Huamantla y Chiautempan o un poco de fruta cristalizada.

Tlaxcala es un destino que combina la historia y tradiciones con un sentido de pertenencia como pocos en nuestro país, ¡razones de sobra para visitarlo!