Cuna del romanticismo bohemio

Imagina una antigua ciudad minera con impresionante arquitectura colonial y callejones empedrados donde la tradición, leyendas y algarabía se encuentran a la vuelta de cada esquina. ¡Así es Guanajuato!, un destino donde siempre hay algo que hacer, ver y conocer.

La cuna del México actual

La famosa Guanajuato fue el hogar de la mina de oro y plata La Valenciana, a la que debe su fortuna. Los habitantes más antiguos de la región pudieron haber sido los chupícuaros, aunque a la llegada de los españoles en 1541, los purépechas, otomíes y chichimecas eran los pueblos que la habitaban. Durante la colonia, fue una de las ciudades más importantes de la Nueva España.

Esta población tiene lugar propio en la Historia de México, ya que la madrugada del 16 de septiembre de 1810, en el pequeño poblado de Dolores (hoy Dolores Hidalgo, a media hora de la actual capital estatal), el cura Miguel Hidalgo y sus colegas independentistas se levantaron en armas contra el régimen virreinal, lanzando el Grito de Dolores. Consumada la Independencia, el territorio se convirtió en un estado libre y soberano, por decreto del 3 de febrero de 1824.

Joyas por doquier

El centro histórico de Guanajuato tiene un distintivo sabor europeo; sus arboladas plazas están llenas de cafés al aire libre, museos, teatros, mercados y monumentos históricos. Pero ¿qué sitios son imprescindibles durante tu visita?

Inicia tu aventura en la Universidad de Guanajuato, un edificio neoclásico que se convirtió en Universidad en 1945 y durante sus primeros años fue un hospicio; su belleza es singular y está construido en cantera verde, con una hermosa escalinata desde la cual tendrás una gran vista de la ciudad. Continúa conociendo el Teatro Juárez (posiblemente después del Palacio de Bellas Artes, el teatro más hermoso de México); de estilo dórico romano, fue inaugurado en 1903 por el presidente Porfirio Díaz.

Hablando de monumentos históricos, debes sí o sí visitar la Alhóndiga de Granaditas, edificio testigo de la Guerra de Independencia Mexicana; actualmente es un museo que exhibe obras de arte desde la época prehispánica a nuestros días. Continúa hacia el Palacio de Gobierno y sorpréndete con su fachada de estilo neoclásico e influencia Art Nouveau del siglo XIV; pide permiso para entrar, y después tómate un café en la explanada para admirar su fachada.

Para entrar en ritmo bohemio, acude al Puente del Campanero y la cuesta del Tecolote, un sitio que une dos casas donde podrás saborear un delicioso café; también recorre la Calle subterránea Miguel Hidalgo, un símbolo de la ciudad cuyas paredes interiores de cantera con columnas y arcos son uno de sus principales atractivos.

¿Tienes pareja? ¡Obvio debes llevarla al Callejón del Beso! Contraten un guía que les contará la leyenda y los invitará a besarse en este emblemático lugar. Envueltos en esta magia, continúen por el Callejón de la Condesa, donde (según cuenta la leyenda) un distinguido Conde conoció y se casó con una hermosa mujer, para más tarde hacerla vivir una tormentosa relación. No puedes dejar de participar en una callejoneada a pie dirigida por músicos estudiantes que, acompañados con guitarras, dan serenata a los presentes y cuentan historias locales.

Para planes aventureros, adéntrate en la Mina de Rayas (con casi 500 metros de profundidad), o si buscas algo tranquilo, visita los Jardines de Candor, el parque Guanajuato Bicentenario y el Cerro de la Bufa.

Rutas alternas

Alrededor de la capital existen deslumbrantes destinos que te recomendamos explorar. ¡Toma nota!

La reserva natural Sierra de Santa Rosa es de las más importantes del estado, ideal para acampar, observar aves y conocer la ora de la zona; la Hacienda de Corralejo, en Pénjamo, es el sitio que vio nacer al padre de la Independencia, Miguel Hidalgo, y alberga la Catedral del Tequila, el Museo del Vino y la Botella más grande de México.

Realiza otra parada en la zona arqueológica de Plazuelas, donde encontrarás más de mil piedras talladas y un juego de pelota; recorre sus siete edificios y conoce el complejo “Casas Tapadas”, el más importante de la zona. O dirígete a la Capital Mundial de la Fresa, Irapuato, donde es obligatorio saborear estas deliciosas frutas en mermeladas, cubiertas de chocolate o hasta deshidratadas, con chile y limón.

Si te hace falta renovar el guardarropa, visita León, conocida como la Capital Mundial del Calzado; allí puedes contemplar los cientos de globos aerostáticos que se dan cita en su Festival del Globo, además de recorrer criptas y comprar la última moda en zapatos.

Una meca cultural

Son muchos los festivales culturales que se realizan en Guanajuato y enlistarlos todos llevaría muchas páginas; sin embargo, te mencionamos algunos que debes vivir por lo menos una vez en la vida.

Destaca por supuesto su mundialmente famoso Festival Internacional Cervantino, (en honor a Miguel de Cervantes Saavedra); desde hace 42 años, este evento muestra lo mejor de la música, el teatro y la danza de México y el mundo.

¿Te gusta el cine? Entonces no puedes perderte el Guanajuato International Film Festival, enfocado en cortometrajes y documentales; también muy importante es el Festival Nacional de Actores Urbanos; el Festival Nacional de tunas y Estudiantinas (donde las rondallas y estudiantinas de muchos estados del país se reúnen a cantar y convivir); y el Aniversario de la Toma de la Alhóndiga de Granaditas, el 28 de septiembre de cada año.

El 31 de julio celebra el Día de la Cueva, en honor a San Ignacio de Loyola, a las faldas del Cerro de la Bufa; su Festival Medieval, donde las competencias con arco y echa, las justas a caballo y el des le de caballeros y doncellas no se harán esperar; el Rally Guanajuato México, una competencia de resistencia automovilística por etapas; y la Muestra Nacional de Danzón, por mencionar algunos.

Platillos independentistas

Entre la comida local, las enchiladas mineras (tortillas rellenas de carne, frijoles o queso y cubiertas con salsa de chile guajillo y ancho) son favoritas; tampoco te pierdas unas buenas pacholas (carne molida con especias); el pico de gallo de xonocoxtle fresco; las guacamayas (tortas de chicharrón con salsa roja o guacamole); el “Caldo de Oso” (vinagre de piña, limón, chile, sal y queso) para preparar las llamadas “Bombas”, un vaso de fruta (normalmente jícama, pepino o piña) bañado con esta espesa salsa. Y de postre, disfruta de una deliciosa cajeta, los tumbagones (frágiles galletitas de harina de trigo con forma de anillo y espolvoreadas con azúcar glass) y las fresas preparadas de mil maneras. Además, prueba bebidas tradicionales como el agua de betabel, la fresca cebadina (agua de cebada con fruta y carbonato de sodio), el licor de fresa y el agua de mezquite.

Adéntrate en esta ciudad repleta de belleza natural e historia muy mexicana, y permite que te transporte a una época diferente donde los días pasan más lento y siempre tendrás algo nuevo que descubrir.