El pueblo blanco de América

¿Sabías que poner apodos es toda una tradición en Comala? Así se identifican sus habitantes entre ellos, así que si te ponen apodo, ¡ya eres comalteco!

Comala no sólo es el mágico pueblo mencionado en la novela Pedro Páramo del famoso Juan Rulfo; es también un destino de belleza arquitectónica, hogar de importantes asentamientos indígenas, ricas tradiciones, vegetación y ¡claro!, un encanto innegable que podrás respirar en cada rincón.

Núcleo indígena

No es un acertijo, el nombre de Comala evoca a la época en que los artesanos locales elaboraban comales de barro; aun existen importantes comunidades indígenas en poblados cercanos a esta ciudad como Suchitlán, Cofradía de Suchitlán y Zacuálpan, donde se han encontrado hermosas piezas de cerámica arcaica.

Los pobladores más antiguos del territorio se establecieron ahí hace más de 3,000 años. En esta zona florecieron culturas como la olmeca, náhuatl, tolteca, chichimeca y tarasca (ésta última la principal a la llegada de los españoles); incluso a principios del siglo XVIII, aún se le denominaba República de Indios y contaba con gobernador propio, constituyéndose como ayuntamiento hasta 1820.

Siéntela y vívela

Encontrarás Comala al norte de Colima, enmarcada por el Volcán de Fuego. ¿Cómo sabrás que llegaste? Los famosos portales del centro histórico de esta zona de monumentos históricos la delatarán (allí se localizan sus icónicos restaurantes botaneros, ¡no te los pierdas!); desenfunda la cámara porque a pocos pasos está el Jardín Principal con su estatua dedicada a Juan Rulfo, toma asiento y relájate junto a su refrescante fuente de cantera o alrededor del bello quiosco alemán. Se antoja una nieve, ¿no?

Aprovechando que te encuentras allí, conoce la Parroquia de San Miguel, elegante construcción neoclásica en conveniente armonía urbana con la cercana Presidencia Municipal. Uno de los sitios más populares en este destino es la Ex Hacienda de las Nogueras, edificio del siglo XVII donde antiguamente estaba el poblado indígena de Ajuchitlán y más tarde albergó la hacienda cañera de don Juan de Noguera; en la actualidad, es sede de un Museo (proyectado por el artista colimense Alejandro Rangel Hidalgo y que alberga su obra), un ecoparque y un centro cultural. Tampoco dejes de visitar la Hacienda de San Antonio y el Jardín Escultórico Juan Soriano.

Aventura natural

Comala no se cansa de ofrecerte increíbles atractivos para que disfrutes al máximo; toma nota porque los siguientes destinos se encuentran a sólo unos kilómetros de distancia.

Suchitlán es un hermoso poblado en dirección al volcán, hogar de mil y una artesanías; visita sus Portales, un lugar de tradición donde un suculento conejo tatemado te dará las fuerzas para seguir tu recorrido. Más adelante encontrarás la Laguna de Carrizalillo, un parque donde puedes ir con la familia o los amigos y rentar lanchas, mesas y asadores.

Delante de la Hacienda San Antonio, se localiza la Laguna La María, otra agradable alternativa para relajarse acampando o durmiendo en una cabaña. Siguiendo con la diversión acuática, ¿qué tal conocer El Remate? En este conjunto de estanques se instaló la primera planta hidroeléctrica de Colima y allí podrás pasear en lancha y admirar el paisaje montañoso o incluso acampar.

No visitar el Nevado de Colima ¡sería como no haber ido! Esta reserva ecológica es una de las más importantes del destino y en ella podrás practicar campismo, caminatas o fotografía rural.

Manos artesanas

Si buscas un recuerdo de tu visita, apoya a los artesanos locales adquiriendo sus tallados y adornos en maderas finas, con las que también fabrican muebles; compra tejidos de otate y carrizo, cestos, equipales y las mundialmente famosas máscaras de madera, utilizadas para las danzas tradicionales de la región, así como sombreros de palma estilo colimense, comales metálicos, prácticas canastas tejidas conocidas como chiquihuites y huaraches cactli (que aunque no son exclusivos de la región, son cómodos y muy bonitos).

Colores y alegría

La fiesta principal de Comala se celebra el 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe; durante este evento podrás observar procesiones, corridas de toros y peleas de gallos. También podrás conocer los bailables típicos (complementados con indumentarias a la usanza tradicional de las mujeres indígenas de Colima), un desfile de carros alegóricos y juegos pirotécnicos.

Gracias a la organización de jaripeos, podrás apreciar los caballos más bellos de la región en  fiestas como la del 15 de mayo en La Caja o las carreras de caballos “en pelo”, durante las Fiestas Patrias.

Otras festividades importantes son la Peregrinación de los Hijos Ausentes en diciembre; la Fiesta de la Candelaria el 2 de febrero en Suchitlán; la Fiesta de Santo Santiago del 25 de enero en Zacualpan; y la Feria del Poncho y Café del 8 al 22 de abril, ¡no te las puedes perder!

Tradiciones culinarias

En Comala gozarás de refrescantes bebidas alcohólicas o sin alcohol como son el ponche con mezcal de maguey o granada, la tuba y el café artesanal, así como diferentes licores elaborados con frutas de la región como tamarindo, zarzamora, coco, guayabilla y más.

Sí o sí prueba el rico atole preparado con semillas de chan, que lleva por nombre “bate” y se sirve con miel de piloncillo. Complementa tu experiencia gastronómica con platillos como los sopitos, las flautas entomatadas, el tatemado y el pan dulce (fabulosa opción para llevar también de recuerdo, porque es muy rico y además súper barato).

Mención aparte merece un servicio turístico que podría convenirte: el Café Bus; toma este tour para adentrarte en la imperdible Ruta del Café colimense y recorre cafetales, degusta diferentes presentaciones de la deliciosa bebida y pasa un rato muy agradable.

Como mención, la hotelería de Comala no es muy variada, principalmente encontrarás hostales y pequeños hoteles, pero si buscas bien te sorprenderás con la calidez de sus opciones, que cuentan con albercas, estacionamiento e internet. Además, a media hora llegarás a Colima capital, por si realmente deseas vivir lo mejor del pueblo y la ciudad.

De bellas postales naturales, clima templado, mágicas calles empedradas, casas blancas con tejas coloradas y gente armoniosa… ¡Así es Comala!, un destino que brilla con luz propia.