Nanacamilpa y sus bosques de luz

¿Sabías qué solo existen dos Santuarios de Luciérnagas en el mundo? uno está localizado en la isla del norte en Nueva Zelanda y, el otro se encuentra orgullosamente en Tlaxcala, México.

Durante el mes de julio y principios de agosto, en los bosques de Tlaxcala (el estado más pequeño de la República Mexicana), sucede un impresionante fenómeno natural: miles de luciérnagas convierten la noche en un espectáculo de luces. Conoce más de esta experiencia que debes contar en tu vida.

¿Chispas de fuego danzantes?

La aventura en el Santuario de las Luciérnagas comienza en una noche de verano, cuando el sol cae en el bosque de Tlaxcala y diminutas luces naturales comienzan a iluminarlo todo. Cada año, miles de amigos luminosos, que en realidad son escarabajos, visitan los municipios de Nanacamilpa (en náhuatl “Tierra del hongo”) y Españita para reproducirse, ya que esta área ofrece las condiciones ideales de humedad y alimentación para sus larvas.

¿Sabías qué las luciérnagas brillan a causa de unas proteínas llamadas luciferina y luciferasa, las cuales se activan por acción del oxígeno? Durante el ritual de apareamiento, la hembra (que no vuela), elige desde el suelo al macho con el que desea aparearse, sincronizando sus luces para enviarle la señal de que lo ha elegido como su pareja. Impresionante, ¿no?

El avistamiento de luciérnagas inicia a las 20:30 horas y dura unos 60 minutos, te recomendamos, llegar por lo menos tres horas antes, ya que la magia empieza desde que te insertas en el frío bosque de coníferas.

El silencio de la noche y un guía experto serán tus mejores acompañantes, ya que podrás aprender de los encinos, pinos, oyameles y más árboles que conforman este ecosistema. Una vez que arribas a la zona, además de admirar el brillo de estos insectos debes saber que presencias su acto de fertilización; una hembra puede poner de 50 a 150 huevos. Toda la atmósfera del lugar hará que te cautive con postales mentales y por supuesto, ¡las de tu cámara!

Un dato interesante es que las luciérnagas no viajan para llegar al bosque de Tlaxcala, son una especie endémica de los bosques de Nanacamilpa que vive de manera permanente en ellos. En México, la cantidad de especies de luciérnagas registradas son 164, de las cuales 84 son endémicas.

Esta especie permaneció protegida en el anonimato durante muchos años hasta 2012, cuando el gobierno del Estado decidió hacer una campaña publicitaria para dar a conocer este impresionante espectáculo natural, apto para todas las edades.

Más allá del Santuario, la encantadora ciudad de Tlaxcala tiene otras actividades para ofrecerte: paseos en tranvía, rutas de pulque por haciendas en el Pueblo Mágico de Tlaxco y hasta vuelos en globo. Estás a tiempo, ¡arma tu viaje!

Disfruta y conserva el medio

Estos bichos de luz son una especie en peligro de extinción, así que toma en cuenta las siguientes recomendaciones durante tu visita:

  • Disfruta de las luciérnagas en silencio, no puedes hablar fuerte ni gritar, los ruidos las espantan.
  • Camina con cuidado y sólo por los senderos, ya que las luciérnagas depositan sus huevos en el suelo.
  • No puedes hacer fogatas dentro del santuario.
  • Cubre la pantalla de tu cámara o celular porque la luz deja ciegas a las luciérnagas.
  • Durante el recorrido, pon en modo avión o vibrador tu celular.
  • Aunque está prohibido prender lámparas (sólo se permite la del guía), te recomendamos llevar una en caso de emergencia.
  • Quizás es obvio, pero ¡por favor!, no tires basura en el bosque.
  • Por ser época de lluvia deberás llevar impermeable tipo industrial, chamarra rompevientos, botas para lluvia y ropa abrigadora (no te vistas con colores vivos, éstos atraen a las luciérnagas y puedes dañarlas).
  • Lleva una mochila ligera con agua, ¡y no olvides comer antes de iniciar tu trayecto! Los centros de servicios se encuentran alejados.
  • Llega antes de las 19:00 horas al santuario y considera que la salida es a las 22:00 horas para todos los avistamientos. Localiza el centro de servicios básicos en la Laguna Azul y los diferentes lugares de avistamiento.

Último consejo, quizás el más importante: sé paciente y espera que el fenómeno fluya. Recuerda que valdrá la pena porque estarás construyendo un recuerdo.

Volando alrededor

Después de la magia, mereces un descanso y lo recomendable es hospedarte en los hoteles ecológicos de Nanacamilpa para vivir una experiencia en contacto con la naturaleza. ¿Sugerencias? El Eco-Hotel Piedra Canteada cuenta con ocho cabañas bien equipadas; por su parte, Villas del Bosque de Santa Clara además de ofrecer cabañas, tiene área de camping para descansar junto a una fogata. Otra opción es el Eco-hotel Laguna Azul que se localiza cerca de la comunidad de San Felipe Hidalgo, donde se consigue una vista directa a la laguna.

Otra alternativa es quedarte en Tlaxcala y contratar alguno de los servicios operadores que te transportan al Santuario. Si te inclinas por esta última opción, te recomendamos darte una vuelta al centro de la ciudad y conocer por lo menos su catedral (una de las más antiguas del continente), la Basílica de Ocotlán y el Palacio de Gobierno que aloja un impresionante mural que narra la historia de la entidad. Otros puntos a visitar son la Plaza de Toros Jorge “El Ranchero” Aguilar y la Plaza Xicoténcatl, que alberga el Tianguis Artesanal, donde podrás adquirir sarapes.

A los alrededores de Tlaxcala te encontrarás con el Pueblo Mágico y pulquero de Huamantla; destaca su Museo Nacional del Títere (MUNATI) y la fiesta de la “Huamantlada”, en la que se sueltan toros y se adornan las calles con tapetes de aserrín y alfombras de flores; así como Cacaxtla, donde encontrarás una zona arqueológica, museos, haciendas y murales.

El Santuario de las Luciérnagas es un punto de encuentro donde miles de luces palpitantes se sincronizarán con tu memoria para brindarte una experiencia que superará tus expectativas. Recuerda cuidar y proteger este sitio durante tu visita para que muchas generaciones puedan disfrutar de este espectáculo que nos regala la Madre naturaleza. La magia existe y está en México, ¡descubre Nanacamilpa!