Annecy: La Venecia de Francia

Con su maravillosa red de canales, monumentos históricos, gastronomía tradicional, paisajes para quitarte el aliento y uno de los lagos más limpios del mundo, Annecy (en los Alpes franceses) es una de las ciudades más antiguas y bellas de Francia. ¡Enamórate de ella!

Historia milenaria

La capital de Alta Saboya es una de las más antiguas poblaciones de los Alpes franceses; su historia actual data del siglo X, aunque en el siglo I a.C los romanos fundaron la localidad de Boutae en el mismo lugar; en el siglo XI nació el burgo con la construcción de un castillo a orillas del río Thiou. Muchos artesanos decidieron instalarse allí, dejando Annecy-le-Vieux (“la vieja”) para beneficiarse con la energía que producía el río. Poco después, el conde de Ginebra se instaló en Annecy, tras ser expulsado de su ciudad natal, y la incorporó al Ducado de Saboya.

Elegancia medieval

Si eres un romántico empedernido, ¡Annecy es para ti! Sus canales con terracitas a los costados, puentes por los que querrás pasar una y otra vez y casas con fachadas de colores son motivos más que suficientes para que este destino se quede para siempre en tu memoria.

Comienza tu recorrido en el centro histórico; visita el Palacio de l´Isle del siglo XII, el monumento más emblemático de la ciudad, ubicado sobre una isla natural creada por las aguas del río Thiou y considerado el lugar más fotografiado de toda Francia (con perdón de la Torre Eiffel), ¡visitarlo es imprescindible! Hace algunos siglos era una cárcel y aún hoy puedes apreciar cómo sobrevivían los reos de entonces; en la actualidad alberga el Centro de Interpretación Urbana.

Sigue con el Castillo de Annecy, antigua residencia de los Condes de Ginebra y actual sede del Museo de Arte Popular Alpino y el Observatorio Regional de los Lagos Alpinos; desde su mirador obtendrás una vista impresionante del casco antiguo y el lago. Y pasa por la Catedral de San Pedro, construida en el siglo XVI;  esta catedral acoge numerosas obras de arte barrocas y un espléndido órgano del siglo XIX, y en su basílica encontrarás las reliquias de sus fundadores, san Francisco de Sales y santa Juana Francisca Frémyot de Chantal.

De callejas y lagos

Las callejuelas medievales de Annecy tienen magia propia, y algunas de las más especiales son la calle Sainte-Claire, con sus románticos arcos del siglo XVII, la Quai d I’lle, paralela al Palacio de la Isla, y la calle Royale, con numerosas boutiques, jardines, una hermosa fuente y más.

Sal de la ciudad y visita el lago de Annecy, el segundo cuerpo de agua de origen glaciar más grande del país; este receptáculo vierte sus aguas en el río Thiou, el más corto de Francia con 3.5 km de longitud. Al pasar por la ciudad, el río forma una serie de canales que le dan a ésta una belleza especial.

El lago es un importante centro de aventuras; practica deportes y actividades acuáticas o pedalea por sus 35 kilómetros de pistas de cicloturismo. Además, podrás navegar en un mini-crucero, lancha o barquitas con motor que le dan una vuelta a todo el lago, desde los cuales podrás observar tesoros como la Abadía de Talloires (hoy convertida en un hotel-restaurante de 4 estrellas), el pueblecito de Veyrier y el Castillo de Menthon. ¡Ojo!, si acudes el primer sábado de agosto, podrás ver el mayor espectáculo pirotécnico de Europa. 

Belleza panorámica

Los poblados aledaños también son encantadores. Visita Gorges du Fier, concretamente el municipio de Lovagny; se trata de un estrecho cañón sobre el río Le Fier, que cruzarás sobre un pequeño puente de hierro anclado a la roca.

A unos treinta kilómetros de Annecy se encuentra el pueblo de Clusaz, una importante estación de deportes de invierno y alpinismo conocida por sus pistas de esquí, sus montañas y su extenso y hermoso lago.

La Reserva Natural Bout du Lac, al extremo sur del lago, es un espacio donde podrás ver la flora y fauna autóctona de los lagos alpinos; entre sus senderos hay uno que conduce al punto donde nace la laguna. Otra reserva natural de la zona es Roc de Chere, con más de 200 hectáreas de ecosistema alpino. Para ambas, el acceso es gratuito y puedes contratar visitas guiadas.

Más al sur encontrarás la gruta y la Cascada de Seythenex, ésta es la única galería subterránea abierta al público en la región de Alta Saboya, y su cascada es una caída vertical de agua de casi 45 metros de altura.

Jardín de fiestas

Todos los años, Annecy se viste de colores y te invita a disfrutar de sus múltiples festivales.

En febrero únete a la diversión en el Carnaval Vénitien; en marzo no te pierdas la Biennale del cinéma Español, uno de los eventos más importantes de Francia para descubrir las maravillas del cine ibérico.

En junio asegúrate de poner en tu agenda el Festival Internacional del Cine de Animación y La Fiesta de la música; en julio vive cuatro días de malabares, acróbatas y poetas urbanos en Noctibules. El primer sábado de agosto, forma parte del inolvidable espectáculo pirotécnico en La Fiesta del Lago.

Octubre se presenta con el Retorno de los Alpages, oportunidad única de saborear platos típicos de Saboya, ver el desfile de los animales y adquirir artesanías; ese mes también podrás asistir al Festival de Cine Italiano. Cierra el año yendo en diciembre a la Feria de San Andrés, donde conocerás a más de 1,100 productores locales y regionales.

Exquisita tradición

En cuanto a su gastronomía, Annecy representa la cocina tradicional de los habitantes de la montaña. En los restaurantes de la ciudad puedes degustar exquisitos platos como fondues y tartiflettes, recetas foráneas transformadas utilizando los recursos locales como quesos y leche, peces de los lagos, hongos y frutos del bosque. Y no te olvides de cerrar con unos dulces huevos en nieve, pastel de Saboya y empanadas dulces rellenas.

Con sinfín de atractivos turísticos, calidad de vida, preciosas montañas y un gran espíritu medieval, Annecy es en definitiva una oda al romanticismo que no querrás perderte.