Tu ticket al pasado

Alojamientos en Francia existen muchos, ¡y de todo tipo! Los hay para mochileros, para viajeros de lujo, para aventureros, para amantes de la naturaleza… pero ¿sabías que también puedes encontrarte con un lugar que, además de ser un reconocido restaurante, es un hotel dentro de un tren?

Historia sobre rieles

Los amantes de los trenes y de la época entre guerras tienen que dirigirse al poblado de Sailly-sur-La Lys, en el norte de Francia y muy cerca de Lille. En esta comuna de Paso de Calais (a unas tres horas de París en tren), la vida corre despacio; imagina la hermosa campiña francesa, con rebaños de cabras y borregos atravesando por doquier y donde un cierto aire nostálgico impregna el ambiente. Si eso te gusta, amarás el lugar, pues en realidad ésos son sus atractivos, además de su iglesia de St. Vaast, reconstruida (junto con gran parte de la comunidad) después de la Primera Guerra Mundial, el cementerio de la Commonwealth, la casa fortificada del preboste (construcción del siglo XVI, antiguo hogar del líder del pueblo), y las residencias de los no más de 4,200 pobladores que viven una tranquila existencia.

El paisaje de cuento combina perfectamente con lo que te encontrarás en este lugar: el restaurante La Gare des Annees Folles. Este negocio te espera en la Antigua estación Bac Saint-Maur para transportarte a la época del famoso Orient Express y los Fabulosos 20’s. Pero sabemos que la comida (¡que por cierto es deliciosa!) no fue lo que te trajo hasta aquí, sino el curioso vagón de tren que en un momento de la Historia se quedó varado y ahora es un habitante permanente de la comunidad.

Pasito al siglo XX

Cuando arribes a tu destino, te recibirá un encargado de estación en traje de época para invitarte a subir a esta cápsula del tiempo habitable. El vagón (uno de dos que quedan en existencia en Francia) es una auténtica pieza de colección, y el ambiente que encontrarás en su interior es un encanto extra; con decoración típica del periodo entre guerras, paredes y pisos de madera incrustados de madreperla, con todos los detalles que podrías imaginarte en un tren del siglo XX, lo que sorprende son las confortables habitaciones. Su largo corredor alberga siete cabinas, incluyendo una suite para novias con cama doble (localizada donde antiguamente estaba el carro comedor).

Todos los cuartos cuentan con lámparas para leer, palanganas de porcelana en las esquinas, cortinas para cuidar tu privacidad y decoraciones que hacen resaltar el hecho de que, en su época de esplendor, eran considerados de clase presidencial. Eso sí, prepárate para compartir, pues las habitaciones no tienen baño propio, y las regaderas también son comunales.

Para que tu viaje en el tiempo sea completo, la antigua área de boletería de la estación te espera para que disfrutes de un rico desayuno con un sazón tradicional que te fascinará, mientras contemplas la decoración muy al estilo ferroviario. Al mediodía, es obligada la escala en otra de las habitaciones de la estación, primero para disfrutar de la atmósfera art-decó, y también para probar los productos que la comunidad cultiva y vende a los turistas.

¿Te gustaría llevar a cabo tu evento especial allí? Estás de suerte ya que la estación de trenes está preparada para darte el espacio que necesitas, ya sea en interior o exterior, así que tu boda, tu seminario o simplemente la escapada familiar tendrán el escenario ideal para ser todo un éxito, con espacio hasta para 50 personas sentadas o 100 en modo cóctel.

El viaje garantiza regresar un poco desorientado, tanto por su localización rural como por la época de la que costará despedirse, ¡pero vale la pena la confusión! Así que si te gustan los trenes, los 30’s, el campo, la cocina francesa o todo lo anterior, el hotel dentro de un tren de La Gare des Annees Folles te espera. ¡Todos abordo!