Real del monte orgullo hidalguense

A dos horas de la Ciudad de México y a menos de 30 minutos de la ciudad de Pachuca encontrarás Real del Monte, o Mineral del Monte, un Pueblo Mágico hidalguense de legado minero, casonas de aire inglés y laberintos de calles empedradas. Desde paisajes verdes y montañosos hasta minas e histórica arquitectura, el hogar del paste te invita a saborearlo paso a paso y descubrir colores de otros tiempos.

Herencia británica

Real del Monte reúne históricamente tres grandes símbolos de Hidalgo: los talleres de plata, los pastes y el futbol. Su fecha de fundación se desconoce, lo que sí es un hecho es que en 1552 Alonso Pérez de Zamora registró unas minas en este Real; a partir de entonces éste se convirtió en uno de los principales reales de minas de la región.

La historia cuenta que tras la caída del virreinato, aventureros y mineros procedentes de Cornwall (en el sur de Inglaterra) arribaron a este real para perfeccionar la minería mexicana. Como era de esperarse, estos nuevos habitantes trajeron consigo sus costumbres: comer pastes (quienes creen que este manjar nació en Pachuca ¡están equivocados!) y jugar futbol (se dice que aquí se jugó el primer partido en todo México, ¿les creemos?).

Un lugar cerca del cielo

¿Listo para hacer pierna? Tu primera parada deberá ser en el famosísimo Panteón Inglés, donde desde 1828 se daba sepultura a los mineros ingleses de la zona. Este sitio está rodeado de un bosque de oyameles y tiene un estilo peculiar: sus tumbas fueron orientadas hacia Inglaterra, están distribuidas por dinastías y en su mayoría son de cantera y mármol; entre ellas podrás visitar la del popular comediante Ricardo Bell (célebre por ser el único que logró hacer reír en público a don Porfirio Díaz), y la de “Don Chencho” Hernández Lara, cuidador del panteón por nada más y nada menos que ¡47 años!

En el corazón

En el centro histórico date una vuelta por la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, construcción franciscana del siglo XVI, que fue remodelada en varias ocasiones (en la última, en 1842, los ingleses le añadieron una torre de cantera con un reloj de dos carátulas).

Prepárate para sorprenderte con la vestimenta del Cristo Minero en el Santuario del Señor de Zelontla, otro templo que vale la pena visitar; y pasea por el Callejón de los artistas, donde se exhiben fotografías de algunas de las producciones de cine y televisión realizadas en este destino ¡además de disfrutar la maravillosa vista!

Tesoros subterráneos

Recorrer una mina durante tu visita es algo obligado, ya que esta actividad forma parte de la historia de México.

Inicia en la Mina La Dificultad, el conjunto monumental más importante del destino pues conserva la mayoría de su maquinaria operativa del siglo XIX. Abierta en 1866 y reconocida por su icónica chimenea, la mina fue convertida en 2011 en el Museo de Minería Real del Monte para exhibir sus historias y la de los trabajadores que le dieron vida; deslúmbrate con sus muestras de rocas y su colección de piedras semi-preciosas, aprecia dibujos y fotografías antiguas para darte una idea de las duras condiciones en las que trabajaba el minero de la época, y no te vayas sin conocer su taller de reparación de maquinaria, donde el tiempo parece haberse detenido.

Continúa con tu experiencia subterránea explorando la Mina de Acosta, a 120 metros por debajo de La Dificultad y una de las más antiguas de la región (data del siglo XVII); te sugerimos visitar su Museo de Sitio, en el cual podrás apreciar tecnologías mineras de diversas épocas.

Complementa tu aventura explorando el Museo de Medicina Laboral, construido en 1908, donde aprenderás más sobre las enfermedades que padecían los mineros y los recursos que usaban los médicos para curarlos.

Imperdibles

¿Qué te parece comprar artesanías de plata, dulces típicos y productos regionales en el Portal del Comercio? Otro lugar histórico en el pueblo, Hidalgo ¡y todo México! es la explanada donde se jugó por primera vez futbol en nuestro país (aunque hoy es un estacionamiento público, podrás tomarte foto frente a su placa conmemorativa).

Y si estás cansado, la alternativa para conocer este Pueblo Mágico es recorriéndolo arriba de un autobús turístico de dos pisos que sale del centro, ¡pero abrígate bien! El clima es predominantemente frío.

La aventura continúa

Ya estando en Real del Monte, vale la pena hacer un espacio en tu agenda para conocer el Parque Nacional El Chico y la deslumbrante Cascada de los Prismas Basálticos en Huasca de Ocampo, a 20 km de distancia. Otra buena idea es explorar las ex-haciendas de San Miguel y Santa María Regla, del siglo XVIII.

Tanta subida y bajada te abrirá el apetito, y ahora que ya conoces la historia del paste ¡tienes que deleitarte con uno!, esta empanada hecha en hornos de tabique se disfruta salada o dulce, tú eliges… y hablando de pastes ¿qué tal preparar tu propia versión de este bocadillo en el Museo del Paste?

La oferta gastronómica no se limita a este platillo, la cocina mexicana y regional brilla en todo su esplendor en restaurantes como “La Casona Real” (pídete un comal de arrachera o una sopa de hongos) o “El Serranillo” (donde las enchiladas mineras en su versión caldosita te enamorarán).

Ve alistándote

Para hospedarte, nada como aprovechar el clima en una cabaña; algunas alternativas son “La Misión” o el “Hotel Villa Alpina El Chalet”, ¡y no te estreses!, hay hospedajes para todos los bolsillos.

Si viajas en octubre, no te pierdas el Festival Internacional del Paste; en este evento no sólo deleitarás tu paladar, también habrá exposiciones, recitales, conciertos y otras actividades culturales. Otra festividad que se destaca es el Carnaval de la Montaña, donde además de conocer a la reina del carnaval encontrarás antojitos y disfrutarás de fuegos artificiales.

La riqueza de sus ecosistemas, la historia que resuena en sus minas, sus tradiciones, gastronomía y el brillo en la mirada de sus habitantes, hacen de Real del Monte un destino imperdible para mexicanos y extranjeros. ¡Déjate sorprender!