Melbourne, la ciudad-jardín

Esta ciudad ha sido reconocida como capital del deporte y la cultura de Australia; su mezcla de arquitectura victoriana y contemporánea, su extensa red de tranvías (la más grande del mundo), sus jardines y armoniosa gente hacen de la capital de Victoria una vibrante aventura ¡que no puedes dejar pasar!

Origen multicultural

Antes de la llegada de los europeos, la región estaba ocupada por dos tribus aborígenes: los wurundjeri y los boonwurrung. En 1835, el área fue descubierta por el aventurero John Batman, quien fundó el primer pueblo occidentalizado de la zona. Durante la Fiebre del Oro del siglo XIX, Melbourne creció como puerto y polo industrial del estado de Victoria, y en 1901 fue elegida capital nacional de la Federación de Australia, título que llevó hasta 1927.

Si bien en los años 80’s del siglo XX sufrió desempleo y emigración, Melbourne resurgió en los 90’s gracias a proyectos gubernamentales, convirtiéndose en pocos años en una de las mejores ciudades del mundo para vivir y visitar (sí, ¡la han reconocido como tal en cinco ocasiones!).

Antigua y moderna

Melbourne destaca por sus contrastes arquitectónicos, ¡y explorar su centro será toda una aventura! Locales y foráneos siempre encuentran sorpresas, desde galerías sobre departamentos antiguos hasta restaurantes con conceptos únicos; caminar por sus callejas (o laneways) es un ecléctico deleite, ¡hasta hay una con el nombre de la banda australiana AC/DC!

Comienza en la plaza Federation Square, amplio espacio rodeado de edificios angulosos e ideal para encontrarte con amigos (y disfrutar del Wi-Fi gratuito); a pocas cuadras, el contraste lo forman el pub activo más antiguo de la ciudad (entre Bank Place y Mitre Lane), la icónica Estación Flinders Street (la más vieja de Australia), la Catedral de San Pablo y la eterna elegancia del río Yarra, que atraviesa la población y en cuya orilla encontrarás el estadio Rock Laver Arena, sede principal del Abierto australiano de Tenis.

Explora los restaurantes de Southbank y los Jardines Botánicos Reales, donde es obligado entrar a un salón de té. Después, toma el elevador hasta el Skydeck 88 de la Torre Eureka para disfrutar de vistas increíbles de esta ciudad-jardín. Y no olvides visitar la Galería Nacional de Victoria, con más de 25,000 obras de artistas australianos, o el Centro Australiano de la Imagen Móvil (ACMI), donde conocerás la historia del cine y la televisión locales.

Recorrido pintoresco

¡Sigue explorando! Súbete al tranvía gratuito City Circle (ruta 35), que te llevará a explorar los principales suburbios (pasa cada 12 minutos y el recorrido completo dura 50 minutos).

Una parada obligada es el Museo de Melbourne, con siete galerías y un teatro IMAX, a tu salida tómate una foto en el frondoso bosque que lo rodea. Ahora que si tienes ganas de más cultura y arte, acude a uno de los edificios más fascinantes del destino y tesoro arquitectónico que contiene más de 150 años de la historia del estado: la Biblioteca Estatal de Victoria.

Sorpréndete en el Mercado de la Reina Victoria, perfecto para comprar frutas, verduras, cosméticos y ropa durante el día y donde por la noche podrás tomar un vino caliente, cenar (si te sientes valiente, ¡prueba la hamburguesa de cocodrilo!) e incluso bailar ritmos latinos en silencio (sí, es real ¡y es súper divertido!). ¿Y qué te parecería hacer un recorrido nocturno en Old Melbourne Gaol, cárcel construida en 1800 para albergar a la población criminal de Victoria?

Oasis de tranquilidad

Empaca tu toalla y traje de baño y dirígete al suburbio costero de St. Kilda. Luego de nadar en la bahía de Port Phillip, visita sus famosas pastelerías y tiendas estilo vintage antes de disfrutar de las brillantes luces y diversión del parque de atracciones Luna Park, inaugurado antes de la Primera Guerra Mundial.

Otra actividad que debes incluir en la lista es contemplar a los pingüinos azules que todos los atardeceres se asoman detrás de las rocas del muelle St. Kilda Pier. Y no olvides tomarte una selfie junto a las coloridas casitas de playa en Brighton Beach, estructuras consideradas como patrimonio de la ciudad que serán un recuerdo perfecto de este lugar.

Si sales de Melbourne, debes visitar la península de Mornington, lugar con maravillosas vistas de viñedos, olivares y mar. Por su parte, el pueblo de Sorrento ofrece una hermosa costa, con buena infraestructura hotelera y gastronómica; en el área se encuentra Portsea, el balneario de los “ricos y famosos” de Melbourne, ¿cómo ves si te das una vuelta?

En Flinders también hay playas, además te encontrarás con el Parque Nacional de la Península de Mornington, a unos 90 kilómetros al sur de la capital y con interminables senderos para recorrer a pie o a caballo, disfrutando de la flora y fauna de la región.

Platillo oceánico

La multicultural de Melbourne ofrece deliciosos platillos elaborados con pescados, mariscos y frutas frescas cosechadas localmente. Por su exotismo, son imperdibles el filete de canguro, el souvlaki (de origen turco y preparado con carne de cordero, res o pollo enrollado en pan pita) y los yabbies (crustáceo similar a la langosta, muy común en las aguas nacionales). Para el postre saborea una pavlova, el pastel tradicional de Australia, elaborada con merengue y frutos rojos.

Disfruta del espíritu australiano

Algunos de los eventos más populares en Melbourne son el Gran Premio de Australia de la Fórmula 1, el Abierto australiano de Tenis (en enero), el Festival Internacional de la Comedia de Melbourne (en primavera), el Festival Gastronómico y del Vino de Melbourne (en febrero), El Festival de la Moda Virgin Australia y el Festival Moomba (celebrado desde 1955, durante la segunda semana de marzo). Si ya se te antojó conocer esta ciudad del otro lado del mundo, ¡considera viajar en alguna de estas fechas!

No hay duda, Melbourne combina a la perfección los elementos del mundo moderno y la riqueza de su historia; lo mejor de Australia (y lo mejor de la vida), dispuesto para ser disfrutado paso a paso, lo encontrarás aquí, ¡así que vívela!

En Melbourne inicia la famosa Gran Ruta Oceánica, carretera que serpentea por la espectacular costa de Australia; si quieres quedar boquiabierto ¡prueba recorriéndola durante el amanecer!