Un tal Pedro Páramo

Antes de morir, Doña Dolores le pide un último deseo a su hijo, Juan Preciado: buscar a su padre para que
pueda conocerlo y confrontarlo por haberlos abandonado. ¿Las pistas? Vive en un lugar llamado Comala y
se llama Pedro Páramo.
Durante su trayecto hacia allá, Juan se encuentra con Abundio, un arriero que conoció a su padre y quien decide
unirse a él para ayudarlo en su búsqueda. Cuando ambos llegan a Comala, se percatan de que el pueblo
es tan sólo un sitio abandonado donde hace un calor infernal; Juan descubrirá que toda la gente del lugar
se apellida Páramo, que muchos de ellos son sus hermanos y que su padre está muerto.
Escrita por el narrador, fotógrafo y guionista mexicano Juan Rulfo (elegido miembro de la Real Academia de
la Lengua en 1976 y merecedor de numerosos reconocimientos como el Premio Nacional de Literatura y el Príncipe de Asturias de España), Pedro Páramo (1955) es hoy por hoy, una de las obras maestras de
la literatura hispanoamericana; la producción literaria de Rulfo fue breve (sólo contiene otras dos obras, El
llano en llamas y El gallo de oro), aunque su calidad es suficiente para convertirlo en uno de los grandes
escritores latinoamericanos del siglo XX.
Además de su lenguaje contundente y parco, escenarios rurales y post-revolucionarios, el original manejo
del tiempo en mundos que viajan entre la realidad y la fantasía, una atmósfera de misterio y una búsqueda
poética por encontrar los orígenes, Pedro Páramo también sorprende porque sus personajes principales
no son ni Pedro Páramo, ni Juan Preciado, ni Comala… sino el mexicano y su profunda y única relación con
la muerte; una lectura muy adecuada para esta época del año, y obra obligada para cualquiera que se considere
amante de la literatura.