EL BURBUJEANTE ENCANTO DE MÚNICH

La ciudad con mejor calidad de vida de Alemania y la quinceava más innovadora en materia social y económica en el mundo, Múnich (München en alemán) es un destino obligado para todos los amantes de la cerveza, la cultura, los deportes y el gusto por vivir con estilo. Anímate a conocer esta metrópoli inquieta y moderna, con una larga tradición
¡que te encantará!

El nombre de Múnich deriva de Munichen, que significa “en el lugar de los monjes”, ya que fueron los monjes benedictinos quienes fundaron la ciudad.

EL LUGAR DE LOS MONJES

Al norte de los Alpes bávaros y a orillas del río Isar encontrarás Múnich, la capital y ciudad más importante del  estado de Baviera, y la tercera en Alemania en número de habitantes. Su corazón cosmopolita contrasta con una historia que se remonta al siglo XII, atrayendo a millones de visitantes que cada año disfrutan de sus castillos, museos, parques, comida y ¡claro!, su extraordinario festival de la cerveza.

Su nombre significa “en el lugar de los monjes”, ya que fue fundada por los benedictinos; durante su vida ha sufrido cambios, transformaciones y reconstrucciones, ¡así que aquí y allá encontrarás edificios que abarcan más de 10 siglos de historia!

¿Qué tal si comienzas tu visita subiendo la torre de la Iglesia de San Pedro? Sus 306 escalones son todo un reto ¡pero la vista valdrá la pena! En Marienplatz, en el centro de la ciudad, aprecia la hermosa catedral neogótica de Nuestra Señora de Munich; y reúnete al mediodía frente a la fachada del Glockenspiel del Ayuntamiento para contemplar las figuras del reloj ejecutar la danza de los toneleros.

¿Te gustan los castillos? El de Neuschwanstein te dejará boquiabierto, ¡hasta inspiró a Walt Disney para crear el castillo de la Bella Durmiente!; admira sus pinturas inspiradas en las óperas de Richard Wagner y recorre algunas de sus 200 habitaciones. Y continúa hacia la Residencia de Múnich, el palacio urbano más grande de Alemania, utilizado por los monarcas bávaros entre 1385 y 1918.

ESPÍRITU CERVECERO

Conoce también el Teatro Nacional, hogar de la Ópera Estatal de Baviera, fundada en 1653 y una de las más importantes del mundo; el edificio, inaugurado en 1818, ha acogido a genios musicales como Richard Strauss, Zubin Metha y, claro, Wagner.

Parece difícil de creer, pero parte de su historia se entrelaza con la bebida alemana por excelencia: la cerveza. Una helada noche de 1823, el edificio se incendió ¡y toda el agua estaba congelada! Intentaron detener el fuego con cerveza… no funcionó y el lugar fue destruido, pero el espíritu prevaleció y financiaron su reconstrucción con un nuevo impuesto sobre esta bebida; en dos años, el “penique de la cerveza” hizo posible que la Ópera reabriera.
Durante de la Segunda Guerra Mundial el teatro volvió a sufrir daños, reabriendo en 1962; para conmemorarlo
se lanzó la cerveza Operattor, que se sigue vendiendo hoy en día, ¡salud!

 

MUSEO POR AQUÍ, MUSEO POR ALLÁ

¿Sabías que la ciudad cuenta con más de 80 museos para todos los gustos y edades? El rey Luis I de Baviera la posicionó como ciudad del arte, ¡y se nota! En el corazón de Múnich encontrarás una parada obligada, el Dutesch Museum, dedicado a las ciencias naturales y la técnica, el más famoso de Alemania (en serio, ¡cerca de 1.5 millones de personas lo visitan!).
Prosigue hacia la Vieja Pinacoteca (abierta en 1836, no te pierdas su colección de Rubens, especialmente “El juicio final”); la Gliptoteca, el museo más antiguo de la ciudad, construido en 1830 para que Luis I exhibiera su colección de esculturas pre-cristianas; y la Nueva Pinacoteca, donde encontrarás una colección de arte del siglo XIX.

Ahora que si te gusta la velocidad, ¡lo tuyo es el Museo BMW! Abrió en 1956 y te espera para que pasees en un clásico “Isetta”; y cierra con broche de oro dándote una vuelta por el Museo del Rock.

LE GUSTAS

¿Soñaste con ser atleta de talla mundial? Conviértete en uno patinando en la pista de hielo del Olympiapark,
o simplemente repón fuerzas antes de escalar la Torre Olímpica, el edificio más alto de la ciudad; ambos fueron creados para los Juegos Olímpicos de 1972 y hoy deben sí o sí figurar en tu agenda.

Odeonsplatz es una atractiva plaza diseñada en sus orígenes como entrada triunfal a la ciudad. Está rodeada por majestuosos edificios, entre los que destacan el Feldherrnhalle, símbolo del honor del ejército bávaro; la Iglesia de los Teatinos, de estilo rococó; y el jardín estilo italiano Hofgarten.

 

¿UNA CERVECITA?

Dirígete al oasis de verde y arroyos para relajarte que es el Jardín Inglés (uno de los parques urbanos más grandes del mundo). Aquí existen dos cervecerías al aire libre: Biergärten, con capacidad para más de 7,000 comensales (puedes traer tu propia comida, nadie te regañará), y Augustiner Keller, la más antigua de la región.

Ya que tocamos el tema cervecero, te recomendamos tomarte una fría en la icónica Cervecería Hofbräuhaus, que reboza historia pues en su interior se declaró la República Soviética de Baviera, el revolucionario ruso Lenin iba a tomarse unas pintas e incluso allí se fundó el Partido Obrero Alemán (que más tarde se convertiría en el Partido Nacional Socialista).

 

LA IMPERDIBLE

Cada octubre, Múnich recibe a millones de visitantes provenientes de todos los rincones del planeta, reunidos para celebrar la fiesta más famosa de Alemania, y una de las más grandes del mundo: Oktobefest.

La fiesta comienza cuando los wiesnwirte (propietarios de las cervecerías) arriban a la ciudad; las bandas musicales animan el desfile de trajes típicos (con trajes Lederhosen para los hombres y Dirndl para las mujeres), y el alcalde es el encargado de abrir el primer barril de cerveza al grito de “O ‘zapft is!”, (“¡Ya está abierto!”).

Únete a esta tradición bebiendo cerveza, degustando platillos típicos [te recomendamos probar el bratenhendl (pollo asado), la weißwurst (salchicha blanca), los pretzels y obviamente el apfelstrudel (pastel de hojaldre relleno de manzanas)], escuchando polka y música comercial en vivo en las más de 14 carpas del festival y gozando de las atracciones de la feria como la Krinoline (carrusel que lleva 90 años dando vueltas al festival), el teatro Schichtl (donde tienen lugar sinfín de representaciones), la Power Tower (torre de caída libre ¡de 66 metros!) y la montaña
rusa Olympia Looping, entres muchas más.

Toma precauciones con el clima, los inviernos suelen ser fríos y algo nevados, así que no te olvides de cargar con ropa térmica y una buena chamarra (aunque con tanta bebida dudamos que te dé frío).

¿Sabías qué Oktoberfest nació en 1810 para celebrar la boda de Luis I de Baviera y Teresa de Sajonia y Hildburghausen? Hoy se ha convertido en una multitudinaria celebración donde la protagonista principal es la cerveza.

AHORRA PARA EL TARRO

En Múnich encontrarás todo tipo de hospedaje. Si buscas economizar, dirígete a la Senefelderstrasse, tranquila callejuela donde encontrarás hostales como el Wombat’s, el Euro Youth y el Jaeger’s, uno al lado del otro.

Ahora que si deseas consentirte, tu zona será Marienplatz, con opciones como el Platzl Hotel München, CORTIINA Hotel y el Hotel Torbräu. En cualquier caso, reserva con tiempo si asistirás al Oktoberfest, ¡algunas opciones incluso tienen lista de espera!

Con una apasionante historia, bella arquitectura, un festival mundialmente conocido y una innumerable oferta cultural y gastronómica, Múnich es uno de los máximos destinos de Alemania ¡y está esperándote!