VILLAHERMOSA: LA ESMERALDA DEL SURESTE

Si te decimos “raíces olmecas, sabores únicos, colores vibrantes que se funden en agua y cielo, riquezas naturales, patria del cacao y tradiciones hechas arte “, ¿sabes a qué destino nos referimos? La respuesta es ¡Villahermosa, Tabasco!, una bella ciudad cuyo atractivo principal es la calidez de sus pobladores. ¿Nos acompañas a conocerla?

ENTRADA DEL MUNDO MAYA

La historia de la “Villa Hermosa de San Juan Bautista” se remonta a 1519, cuando Hernán Cortés derrotó a los indígenas chontales en la Batalla de Centla y recibió a la Malinche; el conquistador fundó sobre la margen izquierda del río Grijalva el primer enclave español en la región, al que le dio el nombre de “Santa María de la Victoria”.

En 1564, el español Diego de Quijada remontó el río Grijalva y fundó oficialmente la ciudad de Villahermosa, con el nombre de “Villa Carmona”. Tras pasar por nombres de santos, monarcas, reyes y virreyes, el poblado recibió el nombre oficial de Villahermosa, en 1916.

Ya que sabes lo básico, amárrate bien esas agujetas y ponte protector solar porque el viaje comienza ¡ya!

LA ZONA LUZ

Ubicada a orillas del caudaloso río Usumacinta y colindando con Chiapas, Veracruz y Campeche, Villahermosa está lista para la aventura.

Inicia en la Plaza de Armas y descubre la Iglesia de la Concepción, de estilo neogótico y construida en el siglo XVIII; cerca de allí encontrarás el neoclásico Palacio de Gobierno, construido en 1894.

Dirígete al centro histórico y camina por encantadoras calles adoquinadas donde encontrarás cafeterías, restaurantes, tiendas, galerías de arte y lugares como La Casa de los Azulejos (el Museo de Historia de Tabasco), donde podrás hacer un recorrido en el tiempo a través de objetos, documentos y testimonios del siglo XVI al XX; o el Centro Cultural Villahermosa, donde se realizan exposiciones de artistas nacionales e internacionales.

¿Te quedaste picado? Date una vuelta por El Museo de Cultura Popular Ángel Gil Hermida, dedicado a las culturas indígenas del estado; y el Planetario Tabasco 2000, hecho de concreto, aluminio y cristal en forma de tres pirámides sobrepuestas que representan la cultura prehispánica.

“… agua de Tabasco vengo y agua de Tabasco voy. De agua hermosa es mi abolengo; y es por eso que aquí estoy, dichoso con lo que tengo.” Carlos Pellicer, escritor mexicano

 

JOYITAS AL AIRE LIBRE

Traslada esta experiencia a otro escenario en el imperdible Parque Museo La Venta, mini selva que resguarda la cultura y protege la fauna; inaugurado en 1958, cuenta con un zoológico y una zona arqueológica con más de 30 monolitos entre cabezas olmecas, cabezas de jaguar y más.

A 15 minutos de la ciudad encontrarás el Centro de Interpretación y Convivencia con la Naturaleza Yumká, reserva ecológica que busca la preservación de la naturaleza como patrimonio natural al proteger más de 80 especies de animales locales y exóticos. Ve más allá (60 km) y descubre Comalcalco, un sitio arqueológico maya considerado como el más occidental de esta cultura.

Si tu estancia será más larga, entonces agéndate los siguientes sitios: las Grutas de Coconá (caverna-galería donde se han encontrado huesos de mamut y mastodonte,
además de ser un área para relajarse, comer y acampar) y el Pueblo Mágico de Tapijulapa (famoso por sus dos ríos de color verde y azul que se unen poco a poco).

¡VIVA EL CACAO!

El cacao tiene valor culinario, comercial y simbólico desde la época prehispánica pues, según la mitología mesoamericana, Quetzalcóatl regaló el chocolate a sus súbditos de la ciudad de Tula. Y si existe un lugar bendito por los dioses, ése es Tabasco; su región está fuertemente ligada a la historia del cacao, pues fueron los olmecas quienes domesticaron esta planta.

Goza de esta milenaria tradición asistiendo del 22 al 26 de noviembre al 8° Festival del Chocolate: Del Edén para el mundo, en el Parque Tabasco “Dora María”; este evento busca promover la tradición, gastronomía y turismo que tienen como eje al cacao criollo.

Durante el festival, numerosas actividades hacen homenaje al “alimento de los dioses”; participa en talleres, conferencias impartidas por chocolatiers, catas y maridajes sensoriales de chocolate, visitas a haciendas cacaoteras, pasarelas, concursos gastronómicos y de fotografía, galerías de arte y más, todo bañado en chocolate por donde mires.

¡SIGUE DULCE!

¡No pares ahora! Estás oficialmente listo para hacer la Ruta del Chocolate.

¿Recuerdas que te hablamos de Comalcalco? Esta famosa ruta inicia allí, específicamente en la Hacienda Cacaotera Jesús María, con una caminata en la que te explicarán el proceso del cacao y su papel en el desarrollo del país. Entra a la casa de los patrones y conoce una choza chontal donde vivían los campesinos (donde podrás elaborar tu propio chocolate), cerrando con una cata de chocolate blanco, amargo, oscuro, semi-amargo, amargo 100% y suizo (¿alguien dijo “diabetes”?).
¿Cómo? ¿Quieres más? Entonces haz la Ruta Agua y Chocolate, un recorrido todo incluido que sale de Comalcalco y en el que conocerás la Hacienda Luz María, harás el recorrido anterior y continuarás hacia la República de Paraíso, lugar eco-turístico para pasear, comprar artesanías y conocer a los locales.

PARA HACERSE AGUA LA BOCA

La cocina villahermosina es única; podrás probar unas tradicionales empanadas dulces o saladas, pero también tamales de pejelagarto, tortuga en sangre con plátano verde o iguana guisada, acompañados con un típico pozol (una mezcla espesa de maíz con cacao) o una tacita de chocolate caliente.

Híncale el diente a sus dulces de nance, cocoyoles (frutos comestibles procedentes de una palmera, cocidos con agua y azúcar) y orejas de mico (especie de papaya pequeña partida y hervida con agua y azúcar).

Modernidad, cultura y paisajes deslumbrantes en una tierra generosa con aroma a cacao, a selva y a vida, eso y más te invitarán a quedarte en la hermosa villa que es Villahermosa.

Dentro de la ciudad encontrarás el Parque Tomás Garrido y la Laguna de las Ilusiones, símbolo de Villahermosa y área natural protegida; aquí podrás degustar el famoso pejelagarto, pez emblemático de Tabasco y muy común en la gastronomía local.