TLALPUJAHUA Y SU ETERNA NAVIDAD

Un lugar lleno de sorpresas, gente amable y un aire fresco que te brinda paz al instante; Pueblo Mágico enmarcado entre montañas y paisajes con tintes de antaño, de historia minera, calles empedradas y espíritu navideño los 365 días del año, ¡esto es Tlalpujahua!

RAÍCES MICHOACAN

A 170 kilómetros de la Ciudad de México (en la zona oriente del estado de Michoacán), arribarás a Tlalpujahua de Rayón, cabecera del municipio de Tlalpujahua (que en náhuatl significa “tierra de tezontle” o “tierra esponjosa”), sitio que bien podría ser sinónimo de “Navidad”, ya que esta festividad se ha convertido en estilo de vida y oficio para la mayoría de sus habitantes.

Te encontrarás en la que fuera hace más de 500 años la frontera entre dos reinos enfrentados: el purépecha y el mexica. Los primeros pobladores, indígenas mazahuas, fueron espectadores de este conflicto y vasallos de unos y otros; en 1522, cuando llegó el ejército español, se rindieron sin luchar.

En 1560, los europeos descubrieron ricas minas de oro y plata y el pueblo se transformó en un Real de Minas. En 1750 inició la construcción de la Parroquia de San Pedro y San Pablo, hoy Santuario de Nuestra Señora del Carmen; curiosamente, cuando ésta terminó la productividad de las minas se redujo y fue abandonada durante dos siglos… incluso dicen que un rayo destruyó parte de su fachada, y fue hasta 1901 que iniciaron la remodelación de todo el edificio.

TIERRA DE TEZONTLE

En el Museo Tecnológico Minero del Siglo XIX podrás conocer la historia del pueblo, ligada con La Mina las Dos Estrellas, uno de los yacimientos de oro más ricos del mundo en el siglo XX, ¿sabías que diariamente se extraían hasta 2,400 toneladas de rocas y unos 10 lingotes de oro?

A inicios del siglo XX, cuando la mina estaba en su apogeo, los habitantes del pueblo comenzaron a protestar por los residuos tóxicos arrojados al río, y los directivos de la mina decidieron contenerlos en presas cercanas. En la madrugada del 27 de mayo de 1937, ocho millones de toneladas de lodo tóxico se derramaron sobre la población, quedando como testigo del suceso la torre de la capilla donde se encontraba una pintura de la Virgen del Carmen; actualmente, este santuario es uno de los íconos más emotivos para los tlalpujahuenses, no sólo rememora a quienes perecieron ese día, es también testimonio de un pueblo que logró sobreponerse al dolor para crear nuevas tradiciones y redefinir su historia.

Su nombre en otomí es Xijumú y, comúnmente, la gente se refiere a Tlalpujahua como el pueblo que se negó a morir.

HUELLAS REVOLUCIONARIAS

Si hay un personaje que se destaca en Tlalpujahua, ése es el insurgente Ignacio López Rayón, ideólogo del movimiento de Independencia de México y secretario del cura Miguel Hidalgo y Costilla. Rayón fue redactor de los Elementos constitucionales, miembro de la Suprema Junta Nacional Americana y del Congreso de Anáhuac en 1813, que daría como fruto la Constitución de Apatzingán de 1814, ¡toda una celebridad! No por nada la casa donde vivió es ahora el Museo Hermanos López Rayón (una parada obligada).

Hablando de hechos históricos relevantes, te recomendamos darte una vuelta por el Convento de San Francisco (del siglo XVI), aquí la insurgente Leona Vicario contrajo matrimonio en secreto con el político y poeta Andrés Quintana Roo.

ESFERAS, ESFERAS ¡Y MÁS ESFERAS!

¿Recuerdas que te dijimos que la Navidad era el estilo de vida tlalpujahuense? El título con el que han apodado a este Pueblo Mágico te lo dirá todo: la Capital Mundial de las Esferas Navideñas. ¿Quieres una esferita? Ya no busques, ellos son los expertos y punto.

La producción de esferas data de 1963, cuando don Joaquín Muñoz Horta volvió al terruño procedente de Chicago, y montó un taller familiar que se convirtió en Adornos Navideños, gran fábrica que producía millones de esferas anuales; hoy se llama la Casa de Santa o Taller de Santa Claus, y es un sitio imperdible para conocer el proceso de elaboración de estos adornos (e incluso llevarte uno personalizado pal’ recuerdo). Don Joaquín y su esposa compartieron el conocimiento con los habitantes a través de talleres; actualmente, cerca de 250 talleres familiares emplean a muchos trabajadores durante la temporada alta decembrina.

ALEGRÍA DESBORDADA

Anualmente, la comunidad produce más de 30 millones de esferas de Navidad (80% para consumo nacional y 20% para exportación, principalmente a EE.UU. y Canadá). Una parte de la producción se comercializa en el pueblo en la popular Feria de la Esfera, la cual se lleva a cabo desde el primer fin de semana de octubre hasta el 17 de diciembre.

Además de admirar las preciosas esferas, te invitamos a conocer otras artesanías que comercializa la región, como esculturas en cantera, cerámica, herrería artística, farolería en latón y muebles rústicos tallados. También podrás unirte a los desfiles y conciertos de luces navideñas para sentir el verdadero espíritu del lugar.

SABORES CON TRADICIÓN

Un ingrediente clave en este destino es su deliciosa gastronomía, de la cual destaca el pan de pulque (si quieres conseguir el “mero mero”, te recomendamos visitar la panadería “Pan de caja del Real”), la fruta procesada como manzana, durazno, tejocote chico (propio de la región), chilacayote (postre típico con crema) y más. El sitio para probar estas delicias es “La Casa de la Conserva: Tres generaciones”, donde te sugerirán acompañar este manjar con un licor artesanal de la “La Casa Morales” (justo enfrente). Y para platos fuertes, date una vuelta por la Plaza Central y degusta el cerdo con verdolagas y corundas, sopa tarasca y enchiladas en mole verde.

Últimos consejos: visita el Pueblo Mágico El Oro (muy cerca de Tlalpujahua) y admira su Palacio Municipal y el Teatro Juárez. A 4 km al sur, disfruta de la Presa Brockman o Parque Nacional Campo del Gallo, donde podrás hacer senderismo, escalada y pasear en lancha.

Respecto a hospedajes, si buscas algo bueno, bonito y barato tu lugar es el Hotel Plaza Mayor, y si dispones de más presupuesto elige entre Casa Rincón Colonial y Casa Hotel El Atrio.

Tlalpujahua es más que un pueblo único, fue escenario de legendarias batallas y posee un espíritu inquebrantable, de riquezas y sabores incomparables que está listo para ganarse un lugar en tu memoria.