DUERME EN EL CIELO

El Salar de Uyuni, en Bolivia, es el desierto de sal más grande del mundo, tan grande que incluso puede verse desde el espacio. ¿Te imaginas dormir en un hotel hecho de sal? Conoce Luna Salada Hotel & Spa, un escenario surrealista que te dejará sin palabras.

MAR BLANCO

Localizado en la localidad de Colchani, este original hotel hecho de bloques de sal ofrece la esencia de los Andes en el borde de los salares más grandes del planeta.

La propiedad cuenta con 23 habitaciones de estilo rústico (construidas totalmente de sal) y diseñadas con coloridos muebles y objetos de los Andes; todas son para no fumadores y disponen de baños privados, sistema de calefacción, escritorio de sal, camas king o twin, almohadas de pluma de ganso, sábanas térmicas y edredones eléctricos en temporada de invierno, chimeneas, wi-fi, servicio de lavandería (con un costo adicional) y lo más importante, impresionantes vistas panorámicas del paisaje espectacular de la zona.

Las suites estándar también cuentan con salas de estar, mientras que las superiores incluyen bases para iPod y acceso gratuito al spa.

Luna Salada sirve un desayuno buffet gratuito en su restaurante “Tunupa”, donde podrás disfrutar de una excelente gastronomía andina y de una amplia bodega de vinos nacionales; el menú cambia con frecuencia y está impulsado por los productos de origen local de temporada.

A unos pasos de allí te encontrarás con una acogedora sala de televisión con hamacas y chimenea. Y para una relajación sin interrupciones, disfruta de la sala de vapor de su spa, con una vista panorámica, o reserva un masaje.

 

 

EXPERIMENTA EL SALAR

Crea tu conexión con Uyuni a través de los tours que organiza el hotel, los cuales incluyen visitas a todos los sitios naturales que quieras conocer. También podrán ayudarte a armar un evento para recordar, con fotos que realmente serán una obra de arte. Algunos de los servicios y comodidades adicionales que se ofrecen son: tours de observación de estrellas, una completa sala de juegos y transporte al aeropuerto.

Por cierto, hay dos tiempos muy marcados para visitar el salar; el favorito es durante el verano austral, en enero, febrero y hasta las primeras semanas de marzo, ya que es época de lluvias y el desierto salado se inunda, generando un fenómeno natural llamado “espejo de agua”.

En los siguientes meses el suelo se seca y la perspectiva cambia, formando un espacio espectacular de sal. Además, comparado con varios países de Latinoamérica, Bolivia es un destino económico; gastarás poco al entrar en contacto con este espectacular lugar, y además podrás visitar otras maravillas cercanas como la Laguna Colorada, dentro de la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa (la tonalidad de sus aguas es rojiza y está poblada de curiosos flamencos, ¡te encantará!).

Sumérgete en Luna Salada & Spa, un lugar que te hará preguntarte “¿estoy soñando?”