Una ciudad en donde sus cimientos cuentan historias de esclavos, piratas y brujas. Nueva Orleans ha crecido a base de la influencia de varias conquistas. En su arquitectura se nota el recuerdo de los franceses y españoles. El sabor de su comida reluce con esencia criolla. Sus cementerios resguardan a la sacerdotisa vudú Marie Laveau, un símbolo del misticismo de Nueva Orleans. En sus pantanos vive una naturaleza salvaje, en donde los espíritus abundan y los seres sobrenaturales resurgen.
LA CUNA DE JAZZ
Nueva Orleans es distinta comparada con otras ciudades de Estados Unidos, aquí sus calles resuenan con multiculturalidad, a pesar de sus grandes edificios que compiten con su pasado. Las grandes casonas resaltan en belleza, aunque cada fragmento de ellas esté marcado por el racismo de una época en donde el color de la piel era un distintivo de inferioridad. Sin embargo, esos mismos orígenes crearon uno de los movimientos musicales más importantes: el jazz.
La mezcla de culturas como la africana, europea, caribeña y criolla, fueron los ingredientes perfectos para la creación de un nuevo sonido.
Una de las famosas calles de la ciudad, el Congo Square, era el punto de reunión en donde esclavos y descendientes de africanos convivían y celebraban con el sonido de los tambores. Los ritmos que nacían se mezclaban con las melodías europeas, estilos como el blues, el ragtime y el góspel dieron origen al jazz.
UN ESCONDITE PIRATA
Entre las leyendas que se resguardan, no podemos dejar atrás los relatos de los piratas. Debido a su ubicación estratégica en la desembocadura del río Misisipi, Nueva Orleans era el sitio perfecto para el comercio, y también para el contrabando.
En los siglos XVII y XVIII, los mares del Caribe y del Golfo de México estaban llenos de piratas y corsarios (marinos que atacaban barcos mercantes), y veían en Nueva Orleans el escape ideal gracias a sus pantanos y bahías, ahí podían esconderse y mover su mercancía ilegal.

EN LAS PROFUNDIDADES DEL PANTANO
Además, los escenarios que brindan los pantanos alimentan ese lado místico, como la práctica del vudú.
El lado espiritual de la región llegó a través de los esclavos africanos y los refugiados haitianos, y fue en los pantanos en donde encontraron el lugar ideal para llevar a cabo sus ceremonias. Esto gracias a su aislamiento e intimidad, y el contacto con la naturaleza.

UNA CELEBRACIÓN ANTIGUA
A pesar de ese pasado de esclavitud, Nueva Orleans posee alegría y festividad, se ve reflejado en una de sus celebraciones más importantes: el Mardi Gras. Un carnaval que reúne a visitantes de todo el mundo, y una vibra de felicidad increíble.
Es a través de la cultura francesa que llega esta celebración, inclusive antes de que el territorio tomara el nombre de Nueva Orleans.
El Mardi Gras comienza a partir del 06 de enero y finaliza antes del miércoles de ceniza. La ciudad desborda una esencia de festividad deslumbrante. Las carrozas desfilan por las calles principales, la música de jazz se escucha en cada rincón, la gente se disfraza, se regalan collares, lanzan monedas y todo es diversión.
Dentro de las tradiciones del desfile, es típico observar a las personas con máscaras, plumas y atuendos coloridos. Entre los colores que se lucen están: el púrpura que significa justicia, el verde representa la fe y el dorado es el color del poder.
Comen, beben y disfrutan, una tradición que enamora y hechiza tanto como la ciudad misma. Y tú, ¿ya conoces Nueva Orleans?



